En 1990, la UNESCO declaró las Líneas de Nazca Patrimonio de la Humanidad. Estos trazados son producto
de las culturas Nazca y Paracas, que habitaron la zona
desde el año 800 antes de Cristo hasta el final del
imperio Inca, en el año 1532 de nuestra era.
El primer estudio de campo serio sobre estos dibujos se
inició en 1996, y se debe al equipo de Reindel e Isla,
arqueólogos que han documentado y excavado más de 650
yacimientos y han conseguido trazar la historia de la
cultura que generó estos dibujos, además de darles un
sentido.
El aprovisionamiento de agua jugó un importante papel en
la región. Las excavaciones han sacado a la luz pequeñas
cavidades en los geoglifos en las que se han encontrado
ofrendas religiosas de productos agrícolas y animales,
sobre todo marinos. Los dibujos formaban un paisaje
ritual cuyo fin debió ser propiciar la invocación del
agua. Además se han encontrado estacas, cordeles y
ensayos de figuras. De estos elementos tan simples se
sirvieron los antiguos pobladores de Nazca para trazar
los dibujos.