Relatos de viajes

Dos días en Cádiz (relato de viaje)

Por PACO LOZANO


Medina-Sidonia, CadizSeguro que sabes que la ciudad de Cádiz está situada en la costa atlántica de Andalucía (sur de España). Lo que puede que no sepas si no la has visitado es que esta antiquísima ciudad tiene algo en común con Venecia y con Estocolmo: fue erigida sobre una isla. En la actualidad, esa isla se encuentra unida al continente por una estrecha lengua de tierra.

Cádiz es una ciudad animada y bulliciosa, pero por las estrechas calles de su casco histórico circulan pocos vehículos, ya que en ellas no hay posibilidad de aparcar. Lo más indicado es dejar el coche en el parking del hotel, como hicimos nosotros, y caminar. Pero no nos adelantemos.

Medina-Sidonia

En la mañana del domingo 4 de enero de 2015, camino de Cádiz, hicimos una parada en Medina-Sidonia, que también fue fenicia (se dice que su nombre viene de Sidón, ciudad de origen de quienes la fundaron), luego romana y después árabe. En el siglo XIII fue "reconquistada" por los castellanos. Medina-Sidonia es una ciudad blanca encaramada a un prominente cerro. Caminando por sus calles, que conservan el trazado de la antigua medina musulmana, se asciende hasta la iglesia gótica de Santa María la Coronada, que se supone ocupa el lugar donde en otro tiempo se alzaba la mezquita mayor. Desde allí se tiene una magnífica vista de la ciudad y de los campos circundantes.

El día era soleado, apropiado para pasear y también para tapear. Las terrazas estaban llenas. Comimos en la plaza, en el bar Cádiz. Yo pedí un entrecot de ternera retinta de la zona. Recomendable.

Cádiz

Llegamos a Cádiz y nos registramos en el hotel Atlántico, un alojamiento ultramoderno perteneciente a la red de Paradores que está situado en el litoral noroeste, junto al mar. A continuación salimos a recorrer la ciudad. Caminamos hasta el castillo de Santa Catalina, una fortificación con forma de estrella que se adentra en el mar en el extremo occidental de la ciudad, junto a la playa de la Caleta. Fue construido a finales del siglo XVI, tras el asalto y saqueo de Cádiz por tropas anglo-holandesas que tuvo lugar en 1596. Carlos III lo convirtió en prisión militar, y ese ha sido su uso hasta fechas muy recientes. Hoy en día se utiliza para exposiciones y actividades culturales. Desde el castillo se tienen unas magníficas vistas de la playa de la Caleta, dominada por los edificios del antiguo hospicio y el balneario de la Palma.

Salimos del castillo y nos dirigimos hacia el sur, bordeando la playa. Luego, caminando a lo largo de la línea de costa, llegamos hasta la catedral, llamada Santa Cruz sobre el Mar o Santa Cruz sobre las Aguas (y así es como se la ve cuando uno se acerca a ella por ese lado). Era ya de noche, y el templo, barroco y neoclásico, estaba sobriamente iluminado. La catedral, situada en el barrio del Pópulo, está muy cerca de la Puerta de Tierra, que, como su nombre indica, era la puerta de acceso al casco histórico amurallado desde tierra firme. Desde el barrio del Pópulo cruzamos la ciudad en dirección noroeste, por estrechas calles y animadas plazas adornadas con la iluminación navideña, hasta llegar a nuestro hotel.

CadizEl lunes 5 de enero atravesamos el casco histórico para volver a la zona de la catedral. A dos pasos de ella, el teatro romano, descubierto no hace mucho, está siendo restaurado y no puede visitarse. Atravesando un jardincillo que sirve de vivienda al aire libre a los vagabundos, nos acercamos a la valla que impide el acceso al recinto y curioseamos los restos del graderío.

Luego caminamos hasta la plaza de Mina para visitar el Museo de Cádiz, que alberga numerosos hallazgos arqueológicos fenicios y romanos, ademas de una importante colección pictórica. Entre sus joyas destacan dos sarcófagos fenicios perfectamente conservados.

Fuimos a comer a la cercana Jerez de la Frontera, atravesando la bahía de Cádiz por el puente Carranza (el puente de la Pepa, que cruza la bahía más al norte, todavía está en construcción). De vuelta, dejamos el coche en el parking del hotel y salimos a patear de nuevo la ciudad. Primero fuimos al baluarte de la Candelaria, su punto más septentrional. Luego volvimos sobre nuestros pasos y nos encaminamos hacia la zona de la Caleta, sin duda una de las más bonitas de Cádiz (en particular al atardecer). Anduvimos hasta la catedral, y continuamos hasta Puerta de Tierra. Allí, la gente esperaba el paso de la cabalgata de Reyes. Callejeamos por la ciudad. Todos los gaditanos parecían estar en la calle. Pasamos ante el ayuntamiento iluminado. Más tarde, cenamos en el Balandro, un restaurante recomendado en TripAdvisor que, sin ser nada del otro mundo, no está mal (si tenemos en cuenta sus precios).

En la mañana siguiente emprendimos el viaje de regreso.

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