Relatos de viaje - Travelogue

Los países bálticos (relato de viaje)

Por PACO LOZANO


El 6 de Julio de 2009 llegamos a Riga. Teníamos reservado un coche de alquiler, un Volkswagen Golf o similar, así que nos llevamos una gran sorpresa cuando, por el mismo precio, nos ofrecieron un Mercedes C nuevecito (sólo tenía 25 Km.). Un pequeño inconveniente, al menos inicialmente, fue que el Mercedes tenía cambio automático, y yo nunca había había conducido un coche con cambio automático. Relato de un viaje a los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania)Por supuesto, el vehículo no disponía de libro de instrucciones en un idioma medianamente comprensible, así que tuve que averiguar los detalles de su funcionamiento por el procedimiento de prueba y error. No fue demasiado complicado, aunque nunca llegué a averiguar para qué servía una de las posiciones de la palanca... (no debía ser de mucha utilidad, puesto que pude pasar sin ella  ). Lo peor fueron mis reflejos de conductor de cambio manual, que los primeros días me hacían pisar el inexistente embrague (...es decir, el freno) cada dos por tres, con lo que los frenazos involuntarios eran de aúpa (doy fe de que los frenos del coche, que ya he dicho que era nuevo, funcionaban de maravilla).

Pese a todo, llegamos sin novedad al Hanza, agradable hotel situado detrás del mercado, no lejos del centro de Riga, absolutamente recomendable si se encuentra al precio al que lo habíamos encontrado nosotros (39€ la habitación doble con desayuno; eso sí, era una oferta con prepago no reembolsable). Y luego, después de atravesar la zona del mercado, sin actividad a esa hora de la tarde, le echamos un primer vistazo a la hermosa capital letona. Y aprovechamos para comprar un cepillo de dientes para mí y alguna otra cosilla, porque nuestra maleta se había quedado en Barcelona (¡menos mal que siempre llevamos lo imprescindible en el equipaje de mano!).

Tallin

En realidad, Riga la reservábamos para el final del viaje (nuestro itinerario empezaba y terminaba en esta ciudad). Así que al día siguiente partimos hacia Tallin.

Hicimos una breve parada en Parnu, localidad turística con un agradable centro urbano. Lloviznaba. Continuamos hacia la capital estonia. Una vez instalados en el hotel Reval Park (para el que habíamos encontrado una oferta idéntica a la del Hanza de Riga), ya avanzada la tarde, caminamos hacia el centro histórico de Tallin. Seguía lloviznando, y las calles de la ciudad vieja estaban bastante solitarias. Los turistas (al día siguiente íbamos a comprobar que los había, y muchos) debían estar en sus hoteles. Cenamos en un restaurante de la plaza del Ayuntamiento.

8-7-2009. Empezamos el día yendo al aeropuerto para recuperar nuestra maleta (la que se había quedado en Barcelona), que, aunque con retraso, había volado a Riga, y de allí a Tallin. Al final, Air Baltic se había portado. El resto del día lo dedicamos a recorrer el casco histórico, de trazado medieval, de la ciudad. Volvimos a la plaza del Ayuntamiento, caminamos a lo largo de las viejas murallas y llegamos hasta la puerta defendida por la torre llamada Margarita la Gorda (de dónde viene lo de Margarita no lo tengo muy claro, pero el porqué de la segunda parte de su nombre es evidente). Recorrimos las calles de la ciudad y contemplamos sus hermosas casas... Tallin es una ciudad que merece ser paseada con calma, descubriendo cada uno de sus rincones. Especialmente si uno tiene la suerte de que no le llueva.

Parque Nacional Lahemaa y Tartu (Estonia)

9-7-2009. Partimos de Tallin rumbo al este. Nos detenemos en el Parque Nacional Lahemaa, el más antiguo de la extinta Unión Soviética. Relato de un viaje a los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania)Bosques de coníferas y pequeños enclaves rurales a lo largo de la costa del Báltico. Hay un monumento a los estonios muertos por la flota nazi cuando intentaban salir del país por mar. También hay un faro de la época soviética que nos costó encontrar, porque se asoma sobre las copas de los árboles a bastantes metros de la orilla. Comimos cerca del centro de recepción del parque, en el restaurante que hay en el edificio de una antigua destilería. Un sitio muy recomendable para comer a buen precio. Sirven como entrada un pan negro con mantequilla casera memorables.

Continuamos hasta Tartu, antigua ciudad universitaria con un bonito centro histórico. Nos alojamos en un hotel muy peculiar, el Villa Margaretha, sito en un antiguo edificio de madera. Por su aspecto, el lugar parece apropiado para rodar una película de terror, efecto acentuado por la palidez espectral y la indumentaria de las mujeres que atienden al viajero a su llegada. Pero en realidad, el Villa Margaretha es un hotel con mucho encanto, cuidado hasta en el mínimo detalle. Nunca habrás estado en un lugar parecido. Por 60€ la habitación doble (con desayuno incluído en el sorprendente comedor-sótano), muy recomendable.

Parque Nacional de Gauja (Letonia)

10-7-2009. Proseguimos viaje hasta el Parque Nacional del Gauja, en Letonia. Nos alojamos en el hotel Sigulda, un viejo caserón de la época soviética con un ala moderna construída en el mismo estilo. Techos altos y mínimas comodidades. Si encuentras otra cosa, no te alojes en el Sigulda.

Esa tarde curioseamos por Sigulda, llegamos al llamado castillo nuevo de esa localidad, y finalmente subimos al verdadero castillo de Sigulda, el viejo, enclavado en un impresionante paraje boscoso.

11-7-2009. Después de desayunar, fuimos a la otra orilla del río Gauja, en la que se encuentra el llamado Museo-Reserva de Turaida. Visitamos el castillo de Turaida, de ladrillo rojo, en buena parte restaurado, y el resto de ese museo al aire libre.

Por la tarde, nos llegamos al lago Araisi, al sur de Cesis. Llovía. Vimos, junto al lago, una antigua iglesia que estaba siendo restaurada. En un islote, un poblado de la alta Edad Media, de casas de madera, parcialmente reconstruído. Un poco más lejos, un viejo molino de viento en cuyo interior se estaba celebrando una boda.

Después nos detuvimos en el hermoso pueblo de Cesis, recorrimos sus calles, visitamos su antigua iglesia, bordeamos su viejo castillo y atravesamos su parque...

El palacio de Rundale y la Colina de las Cruces

12-7-2009. Partimos hacia Lituania. Antes de dejar Letonia, visitamos el lujoso palacio de Rundale, del siglo XVIII. Luego cruzamos la frontera. Nos detuvimos para comer en un pueblo de buen tamaño, no turístico y de cuyo nombre no me acuerdo. Vimos un solo restaurante, en un centro comercial, que no tenía mala pinta. Preguntamos si se podía pagar con Visa (no habíamos cambiado dinero) y nos dijeron que sí. La carta estaba en lituano y la camarera no hablaba inglés, así que pedimos un par de platos de carne sin saber cuál era su contenido. A la hora de pagar, la chica intentaba pasar la tarjeta mientras alguien le daba instrucciones por teléfono de cómo hacerlo. Después de una serie de fracasos, nos dimos cuenta de que estaba pasando la tarjeta al revés (con la banda magnética hacia arriba).

Después llegamos a la famosa Colina de las Cruces, cerca de Siauliai, que produce un efecto contradictorio. Por un lado, es sabido que representa la afirmación del pueblo lituano frente a la dominación extranjera. Por otro, esa aglomeración de cruces y símbolos religiosos, no sólo lituanos sino también polacos y procedentes de otras partes del mundo, resulta inquietante.

No pusimos ninguna cruz en la colina. Ni siquiera por seguir la tradición.

Kaunas

En Kaunas, la segunda ciudad de Lituania, nos alojamos en el Daugirdas Old City, otro hotel que recomiendo. Como el hotel está casi en el mismo centro histórico de Kaunas, no tuvimos ningún problema para salir a dar un paseo por la parte más interesante de la ciudad. Cenamos en la terraza de una cervecería en una bonita calle céntrica. Nos llovió mientras cenábamos, pero eso no tenía importancia, porque la terraza estaba perfectamente cubierta por un techo de lona. Al lado de cada cliente había una manta doblada en el brazo de una silla por si llegaba a ser necesaria, cosa que no ocurrió (lo de la manta no era atención exclusiva de esta cervecería; íbamos a verlo más tarde en otras terrazas). Cenamos realmente a gusto en esa cervecería de Kaunas. A la hora de pagar, la camarera nos dijo que lo sentía, pero que no podíamos hacerlo con Visa (aunque en la puerta del establecimiento figuraba una pegatina que indicaba lo contrario). Pero resultaba que nosotros aún no habíamos cambiado dinero, así que no tuvo más remedio que buscar no sé dónde un terminal portátil e intentar pasar la tarjeta. Como no le fue posible realizar el cobro, tuvo que admitir que pagáramos en euros. Nos pidió 19. Le dimos un billete de 20 y las gracias.

Trakai y Vilna

Relato de un viaje a los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania)13-7-2009. Después de recorrer de nuevo el centro de Kaunas, esta vez con sol, partimos hacia Trakai. Una vez llegados a la famosa localidad cercana a Vilna, comimos unos platos indudablemente turcos en un restaurante karaite (los karaites o caraítas de Trakai son una comunidad de etnia turca y religión judaica asentados allí en el siglo XIV) y exploramos el famoso castillo del lago y el propio pueblo, con sus típicas casas de madera.

Luego continuamos hasta la cercana Vilna y nos instalamos en el Hotel Barbacan Palace, también muy recomendable, para salir acto seguido a recorrer las calles de la capital lituana, repletas de iglesias barrocas. Cenamos en una terraza. Vilna es una ciudad interesante, aunque no es comparable a la medieval Tallin o a la monumental Riga.

14-7-2009. Continuamos recorriendo las calles de Vilna, y visitando algunas de sus iglesias (como la de Santa Ana, o una iglesia ortodoxa cercana). Luego, emprendimos el viaje de regreso a Riga.

Riga

Una vez en Riga, nos instalamos en el Reval Hotel Elizabete, lujoso hotel para el que habíamos encontrado una oferta a 49€ la noche, y luego salimos a explorar la ciudad. Vimos, entre otras muchas cosas, la iglesia de San Pedro (con su alta torre desde la que se tienen unas increíbles vistas), la famosa Casa de los Cabezas Negras, algunos de los edificios más antiguos de Riga y una espectular puesta de sol.

15-7-2009. Continuamos recorriendo la espléndida ciudad de Riga. Empezamos por su famoso mercado. Continuamos viendo calles, casas, iglesias (entre ellas la más importante de todas, la catedral de Santa María, a la que no pudimos entrar porque se nos hizo tarde tomándonos unos mojitos en una terraza)... Terminamos la tarde subiendo a la torre de la iglesia de San Pedro para ver la ciudad desde las alturas (ya lo habíamos intentado por lo mañana, pero desistimos al ver el tamaño de la cola que había que hacer; por la tarde ya no había cola). Desde la torre, como antes dije, las vistas son increíbles. La mayor parte del trayecto, por cierto, se hace en ascensor, así que no hay excusa para no subir a la torre.

Finalmente, cruzando de nuevo la ciudad, caminamos hasta la zona en la que pueden verse los más famosos edificios art nouveau de Riga. Allí cenamos en una terraza antes de volver al hotel.

Al día siguiente devolvimos el coche de alquiler en el aeropuerto (¡ahora que ya me había acostumbrado a él!) y tomamos el avión de regreso. Esta vez, Air Baltic no nos perdió la maleta.

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