Relatos de viajes

Viaje a Senegal (del 4 al 14 de agosto de 2010)

Por ALBERTO M. LAGUÍA

Relato publicado originalmente en LaGuía Travel (www.laguiatravel.com)


La puerta de África, el África suave, el Caribe africano, el África amable... La riqueza de un país no se encuentra en sus cifras macroeconómicas sino en la variedad de sus paisajes y sus hombres, tierra de riquezas ocultas donde las razas y los pueblos conviven en sus mercados, en sus ciudades y en sus ríos, en su horizonte vasto y llano donde el tiempo discurre lento y sabio.

INTRODUCCIÓN
Mapa de Senegal
Senegal hace frontera al oeste con el Océano Atlántico, al sur con Guinea Bissau y Guinea, al este con Malí y al norte con Mauritania. El Estado soberano de Gambia se sitúa en el interior del territorio senegalés.

Su tamaño es un 40% de España y la población supera los 10 millones de habitantes con una esperanza de vida media de 52 años de edad.

A nivel económico, desde que llegara el Rally París-Dakar, la más mítica carrera automovilística del mundo, muchas cosas han cambiado. El turismo, con el paso de los años, se ha convertido en la segunda fuente de riqueza del país, solamente superado en importancia por la pesca y por delante de sectores tradicionales como el cacahuete (Senegal es el primer productor mundial) o los fosfatos. Aún así, desde hace dos o tres temporadas, el épico rally se ha desplazado a Argentina y Chile, por las constantes amenazas de Al-Qaeda, que acusa a la organización de hacer ostentación en el Tercer Mundo.

A nivel político, Senegal es un estado democrático laico, que se independizó de Francia en 1960. Asimismo, estuvo unido de 1981 a 1989 a Gambia creando La Confederación de Senegambia, pero finalmente decidieron separarse. Su presidente es Abdoulaye Wade (desde el año 2000). Ni él, ni sus predecesores en la presidencia, apenas han tenido conflictos, excepto el que enfrentó al país con la región sur de Casamance hace 20 o 30 años, región que luchaba por su independencia. Actualmente es un país tranquilo y en paz.

Sin embargo, si nos remontamos años atrás, debemos destacar que los primeros colonizadores europeos fueron los portugueses (s.XV) quienes iniciaron el trueque con los indígenas, aunque priorizaron sus posesiones en Uganda, Angola y Mozambique. Los siglos posteriores (s.XVI y s.XVII), el territorio pasa a manos francesas quienes dieron gran importancia al negocio de los esclavos. Así, los dos siglos siguientes, el país se intercambiaría entre otras potencias occidentales (Holanda e Inglaterra), hasta que finalmente los franceses se fueron introduciendo mediante políticas de alianzas con las etnias del país.

A diferencia de otros países africanos, su independencia en 1960 no se consiguió tras una cruenta guerra, sino a través de reivindicaciones sociales y culturales bajo la dirección del poeta y humanista Senghor.

PRIMER DÍA

Volamos a las 17:55 de Madrid a Dakar, mi novia Claudia, y mis amigos Marc y Montse.

El viaje durará unas cuatro horas y media, y nos entretendremos con mis compañeros de fila, una pareja mayor que reside en París. Él, un francés llamado Roberto, y ella senegalesa de la Isla de Gorée, la pequeña isla de los esclavos. Nos dan su teléfono para que contemos con ellos si vamos a la isla.

Delante hay una pareja con un pequeño de tres años que no deja de jugar con nosotros. Son senegaleses aunque es la primera vez que el niño visita la tierra de sus padres. El padre habla SERER, la madre DIOLA, y entre ellos se comunican en WOLOF. El pequeño habla castellano y euskera, aparte de conocer la lengua de sus padres. Los padres son esbeltos y atractivos.

Venimos a Senegal dado que estuve colaborando con el padre de un amigo de la universidad en la elaboración del Plan Financiero de African Foods, la panificadora que están construyendo unos empresarios de Alzira (Valencia) en Mbacke, cerca de la ciudad santa de Touba, y como agradecimiento, nos invitaron a pasar unos días en Senegal.

Cuando llegamos al aeropuerto destartalado de Senghor, nos esperará Mateo, buen amigo del padre de mi colega y también el que será nuestro guía local, Mamadou. Mateo lleva tres meses en Senegal, controlando la construcción de la fábrica.

Tendremos tiempo hasta la llegada a nuestro destino, Saly, a que nos cuente sus impresiones en Senegal. Nos comenta que la gente está a todas horas en la calle y así lo comprobamos. A la salida del aeropuerto, el tráfico para llegar a Dakar es espectacular. Un trayecto de unos diez kilómetros puede costarnos una hora. Los coches destartalados se entremezclan con los camiones y con los autobuses o gallineras, repletos de gente. A ambos lados de una carretera bien asfaltada, hay pequeños tenderetes con fruta, y entre los coches, vendedores ambulantes que ofrecen pequeños pañuelos para secar el sudor, ropa, agua embotellada...

LOS DIFERENTES PUEBLOS Y ETNIAS DE SENEGAL

1.- WOLOF: La etnia Wolof es la mayoritaria en Senegal (cerca del 40%) y es su lengua la más extendida. Son en su mayoría musulmanes, habiendo abandonado el animismo del que siguen preservando un mínimo legado, como es el uso de los amuletos o GRIS-GRIS. Los MARABOUTS o “Sabios Musulmanes” son los guardianes e intérpretes de la Ley coránica. La sociedad Wolof está perfectamente jerarquizada con un sistema que estratifica a los individuos en forma de castas. Sin embargo, con el paso del tiempo y debido a la aglomeración de la población en las grandes ciudades, este sistema de castas tiende a desaparecer.

Esta etnia destaca por la belleza de sus individuos, en general de gran altura y rasgos altivos. El atractivo de las mujeres senegalesas es conocido en todos los países limítrofes.

2.- SERER: Componen el segundo grupo étnico del país con una población cercana al 20% de los senegaleses. Al contrario que los Wolof o los Peul, esta etnia tiene tendencia a aislarse salvaguardando su cultura, lengua y tradiciones. Los Serer son, a partes casi iguales, de confesión católica o musulmana. La proximidad con la administración francesa de la época colonial creó una pequeña clase de intelectuales de origen Serer cuyo exponente más importante fue el ilustre poeta Leopold Sedar Senghor.

3.- PEUL: Los Peul constituyen algo más del 10% de la población. Pueblo incapaz de sedentarizarse y que, durante siglos, se afana en recorrer las estepas, sabanas y desiertos de África guiando sus enormes manadas de cebúes a la búsqueda de pastos cada vez más lejanos e inaccesibles.

4.- DIOLA: Instalados principalmente en la región de Casamance, los Diola componen algo más del 7% de la población senegalesa. Tanto su lengua como sus tradiciones y orígenes difieren completamente del resto de etnias de Senegal. Sobre el plano religioso, aunque la mayoría de los Diola se convertirán al Catolicismo antes del final del siglo XIX, queda en tierra de Casamance, una fuerte presencia animista.

El 26 de Septiembre de 2002 marca para los Diola uno de los momentos más tristes de su historia cuando el transbordador “JOOLA” naufragó en la travesía de Dakar a Ziguinchor (Capital de Casamance) con más de 1.800 de sus hijos a bordo.

5.- MANDINGA: Los mandingas constituyen la más importante de las minorías en Senegal compuesta por unos 400.000 miembros. Su nombre tiene el eco del África más profundo, incluso para los españoles existe un tópico asimilado a su supuesta virilidad. Fundaron reinos e imperios en varios lugares del continente y en África del oeste particularmente. Desde la época del comercio de esclavos, eran los individuos de esta tribu, los más buscados a la hora de la “trata”.

En la actualidad, la celebridad de esta etnia proviene en cierta medida de la serie de televisión “RAÍCES”, donde su personaje protagonista “KOUNTA KINTE” era de etnia mandinga.

6.- BASSARI: Este pequeño grupo étnico lo componen hoy en día tan sólo algunos miles de individuos. De mayoría animista, los Bassari llegaron a Senegal huyendo de la presión ejercida por etnias que profesaban el Islam, fundamentalmente los Mandinga y los Peul. El subdesarrollo y aislamiento en el que viven les ha permitido guardar sus tradiciones intactas, tanto en las fiestas de iniciación de los jóvenes como en la época de lluvias se siguen celebrando genuinas “mascaradas”.

7.- BEDICK: Etnia emparentada a los Bassari. Los Bedick se establecieron en las montañas en busca de un refugio aislado y seguro. Son profundamente animistas. En la actualidad, la misión de Kedougou parece haber emprendido una cruzada propia de otro siglo para convertir las almas de los Bedick al Cristianismo. Misioneros franceses recorren incesantemente las aldeas Bedick regalando crucifijos, y reprimiendo a las mujeres que descubren su pecho.

Mateo nos cuenta su experiencia en la fábrica de Touba, donde, según nos dice, los senegaleses trabajan poco y descansan mucho. Parece lo lógico dado el calor y la humedad del país, sobretodo ahora en la época de lluvias, aunque Mateo, con su particular forma de contar las cosas, directa y divertida, nos dice que es porque a ninguno le falta el plato de arroz para comer o para cenar, por lo que no les hace falta estresarse trabajando.

De camino a Saly, todavía antes de llegar a Dakar, vemos un puente de unos cinco o seis carriles sobre la carretera que estamos circulando. Nos comenta que la están construyendo ingenieros chinos, quienes están entrando de lleno, no sólo en Senegal, sino en el resto de África.

Seguimos viendo multitud de gente sentada a ambos lados de la carretera, algunos sin hacer nada y otros en pequeños tenderetes de comida. Es lo que más sorprende, ya que son las diez u once de la noche, pero en efecto, parece que en Senegal, la actividad es continua.

Al pasar Dakar, la carretera se torna más fluida y en una hora llegamos a nuestro destino, pasando primero por el pueblo vecino de Mbour, donde según cuenta Mateo, se puede comprar un pescado fresco a un precio irrisorio.

Mateo, de 57 años, ha trabajado de todo, aunque ésta es su primera experiencia fuera de Alzira. Nos narra la realidad de un país del Tercer Mundo y su contraste con la zona turística de Saly.

Cuando llegamos, el chófer que nos ha traído, le pide a Mamadou unas 5.000 Cefas adicionales por haber encendido el aire acondicionado, dado que consume más, a lo que Mamadou se niega.

La RESIDENCE DU PORT, donde nos alojamos, está formada por multitud de bungalows de dos pisos con unos techos al estilo de cabañas de un material que parece bambú, pero que es hoja de palma enrollada. Los caminos que transcurren entre los bungalows están arbolados y muy cuidados, salpicados de buganvillas y otras flores.

Al llegar a lo que será nuestra casa, la reacción de estupor se nota en nuestras caras: es magnífica. Tenemos todas las comodidades, lo que no nos desagrada lo más mínimo aunque deja un regusto amargo por tratarse del Tercer Mundo.

Al dejar las cosas, iremos a dar una vuelta por el complejo. A 20 metros tenemos las playas, muy preparadas para el escaso turismo que tienen. La seguridad es extrema y enseguida vienen a saludarnos y a estrecharnos la mano los vigilantes.

Hay un pequeño puerto pesquero, y un hotel francés muy cuidado, también formado con bungalows, con pisos centrales que son el restaurante y sus tiendas, gimnasio adyacente, y el hall del hotel.

Después nos volveremos e iremos a dormir, no sin antes tomar las debidas precauciones ante los mosquitos.

SEGUNDO DÍA

Nos levantamos temprano pese a que Montse y Marc se nos han adelantado y han ido a comprar comida al supermercado de Saly acompañados de Mamadou y Mateo. Por lo que cuentan, Mateo no les deja pagar, y Mamadou es saludado por toda la gente del pueblo.

En el bungalow de Mateo y Mamadou, conocemos a N’Gone, la cuñada de Mamadou, quien se ocupa de hacer la comida y la limpieza de ambos bungalows. Allí tenemos tiempo de hablar más con nuestro guía local. Mamadou estuvo 12 años trabajando en Salou, en una empresa de camiones y en una central nuclear, por lo que puede trabajar en cualquier sitio, como dice él. Está casado y tiene dos niñas, una de ellas nació hace 17 días.

N’Gone es su cuñada y sólo habla WOLOF. Se ríe cuando le digo algunas palabras como: NANGA DEF (cómo estás) o MANGUIFIREK (estoy bien). Por lo que nos contó Mateo, la chica tiene 24 ó 25 años y es madre soltera, por lo que es repudiada por su pueblo, incluyendo a sus padres.

Tras el desayuno, iremos a la playa del complejo y descansaremos hasta llegar el mediodía en unas hamacas del hotel.

Más tarde, sobre las 15, nos acercamos a casa de Mateo, Mamadou y N’Gone. Esta última está preparando la comida, así que Mateo nos propone ir a la piscina del complejo. Es fantástica, con su restaurante en el centro, rodeado de flores y hamacas... realmente es un sitio idílico. Allí, Mateo nos cuenta que aquí se encuentra en el paraíso. Nada por la piscina y se le nota disfrutar. De hecho, el negocio de los panes lo han montado con alguno de sus amigos de la infancia, quienes periódicamente vienen a visitarlo.

Después del baño volveremos a su casa a comer. N’Gone nos ha preparado una comida típica de Senegal a base de pescado, arroz y verduras. Mamadou nos dice que se trata de la “paella” del Senegal.

LA COCINA SENEGALESA

a) CHEBOU-DIENE (THIEBOUDIENNE): Este plato es de origen Wolof, se compone básicamente de arroz y de pescado (mero), preparado con una salsa de tomates ligera y una variedad asombrosa de otros ingredientes.

b) CHEBOU-YIAP (THIEBOUYAPP): Este plato se prepara en las regiones del interior, donde el pescado no abunda. Su base es el arroz, como casi todos los platos de la cocina senegalesa y a ésto se le añade carne, aceite de cacahuete, tomate, pescado seco...

c) YASSA-POULET: El pollo Yassa suele ser el plato de cocina senegalesa más apreciado por los extranjeros, quizás sea porque su sabor está más acorde con nuestras costumbres sin demasiadas especias ni picantes.

d) SUPU-KAÑA (SOUPE KAGNA): De origen guineano, su aspecto viscoso, debido a la presencia del GOMBO, le dan la reputación de ser muy digestivo. Sus ingredientes son: pescado, aceite de palma, cebolla, gombo fresco y en polvo, pimiento, pescado seco y arroz blanco.

e) THIOFF A LA SAINT LOUSIANNE: Se compone de mero, perejil, laurel, ajo, cebolla, pan rallado, tomate y pimiento.

N’Gone nos prepara un excelente CHEBOU-DIENE y cuando le tratamos de decir que está buenísimo, ella se queda muy orgullosa.

Durante la comida hablaremos de las vidas de Mateo y de Mamadou. Mateo ha sido albañil, ha trabajado en una tintorería, maestro fallero,... es un libro abierto.

También resulta muy interesante escuchar a Mamadou y su experiencia en España. El senegalés estudió para poder ser mecánico, así que primero entró en España por Almería, donde estuvo recogiendo frutas en los campos. Después encontró una oportunidad en la empresa de camiones de Salou. Más tarde, se fue a trabajar a la central soldando paredes metálicas. Nos cuenta que veía mucha seguridad, pero que nadie les contaba nada a los tres senegaleses que había allí. Mamadou veía que la gente salía de la central a través de una sala blanca para controlar si la persona en cuestión tenía algún producto contaminante. También veía gente entrar como astronautas en determinadas zonas. Al final le explicaron que en aquella gran central se empobrecía uranio, y cuáles eran las consecuencias de la radioactividad. Así que estuvo nueve meses y luego volvió a Senegal, tras 12 años en España.

Tras la comida nos iremos con N’Gone al hotel del complejo, el excelente LAMANTIN HOTEL.

En su terraza veremos a un grupo de cuatro músicos tocando los bongos al son de la danza tradicional. Bromeamos con ellos, incluso me haré una foto tocando los bongos.

Al cabo de un cuarto de hora de estar en la terraza, empieza una ventisca y decenas de personas del hotel, empiezan a recoger toda la terraza. Los músicos también desaparecen, así que parece que se avecina una tormenta tropical.

Nos metemos dentro del hotel, junto con los músicos. N’Gone, Claudia y Montse saldrán a bailar con ellos. Realmente a N’Gone se la ve disfrutar. Mateo es como un padre para ella, y N’Gone se está apoyando muchísimo en Mateo. No hablan el mismo idioma, pero la voluntad de hacerse entender, hace que la comunicación no verbal sea esencial. Estoy seguro que N’Gone acabará hablando español.

N’Gone ríe y le dice a Claudia que el sábado por la noche nos llevará a alguna discoteca de Saly o de Mbour, donde su familia vive. N’Gone está encantada con la idea de salir con blancos. Mateo nos dice que lo que él quiere es que N’Gone, quien tiene un buen sueldo, de 112.000 Cefas, cuando la media puede estar en los 50.000 Cefas (168 euros al mes frente a 75 euros al mes), pueda llevar una vida como madre soltera junto a su niño, sin la necesidad de depender de un hombre. Además, tiene un contrato por lo que si ella quiere, podrá incluso comprarse una casa. Desde luego, esta gente está haciendo una obra social en terreno espectacular.

Ya tarde nos vamos a cenar al bungalow de Mateo, Mamadou y N’Gone. La chica se podrá quedar hoy en casa, ya que se lo han pedido a su padre y él ha accedido.

Cenaremos arroz, con varias verduras y especias, y patatas fritas. Estaremos hablando hasta tarde, pero al final, el sueño nos vencerá y nos iremos a dormir.

TERCER DÍA

Desayunamos con Mateo, Mamadou y con N´Gone y pronto nos ponemos en marcha hacia Joal-Fadiouth, la famosa isla hecha con conchas.

Primero pararemos en la lonja de Joal. El olor a pescado es muy fuerte. En un enorme local cubierto, se distribuyen de forma desorganizada los distintos pescadores con el pescado de la noche, en muchos casos cubierto de un manto de moscas.

Pasado este local donde las mujeres en corrillos están apartadas de la venta de pescado, vemos la playa y los cayucos con los que van a pescar. Son cayucos coloridos de madera que se amontonan a lo largo y ancho de esta playa cubierta de restos de pescado, algas y basura.

De allí nos vamos a la isla de las conchas: Fadiouth. Un largo puente separa Joal de la isla. El puente transcurre por encima de un brazo natural del mar. Allí contratamos a un guía de habla hispana, Edmundo, quien nos sorprende con su correcto español no habiendo estado nunca en España. Justo antes de empezar el recorrido vemos como sacan del agua a un chico completamente borracho. La verdad es que nos sorprende porque en Senegal no hay apenas alcohólicos, o al menos no se ven, ya que la religión se lo prohíbe. Al preguntarle a Mamadou, nos dice: “Debe ser cristiano...” y se queda tan ancho...

El comentario pronto nos lo aclarará el guía: la isla de las conchas tiene un 90% de cristianos y un 10% de musulmanes, por tanto, al revés que en el resto de Senegal. Lo que me parece más interesante de esto es que se permiten los matrimonios entre unos y otros, y no sólo se permiten, sino que realmente se llevan a cabo.

Desde el puente vemos que este brazo natural del mar está plagado de gente agachada cogiendo berberechos. La profundidad a esta hora debe ser de 30 o 40 centímetros, y según nos dice Edmundo, la marea hace que en algunos momentos este lago esté completamente seco, momento que aprovechan los niños del pueblo para jugar al fútbol.

Sorprende a la entrada del pueblo que todo el suelo es una inmensa alfombra de conchas. Fadiouth es una isla artificial con un suelo de 4 o 5 metros de conchas.

En la entrada del pueblo hay un consejo de sabios formado por los más ancianos que dictan justicia en la isla.

EL RESPETO A LAS PERSONAS MAYORES

Cuando un anciano muere, una biblioteca entera se quema.

En Senegal, las personas mayores juegan un papel determinante en sus núcleos familiares y en el conjunto de la sociedad. En África, el viejo representa ante todo la sabiduría.

Seguimos caminando y después de jugar con unos niños de la isla, llegamos a la Iglesia de San Francisco Javier. Es una iglesia redonda y blanca desde donde se imparte la misa cristiana.

Continuamos por Fadiouth hasta llegar al Sagrado Baobab. Muchos pueblos, aldeas, etc. mantienen sus tradiciones animistas, o las mezclan con sus creencias cristianas o musulmanas, donde el Baobab sigue teniendo un papel importante, y al que continúan considerando como sagrado. Como cuenta la tradición, ponemos la mano izquierda sobre el tronco y le pedimos un deseo.

A continuación cruzamos otro puente, más corto que el primero. En la orilla hay dos o tres cerdos revolcándose. Son los primeros que vemos. En Fadiouth sí que los cuidan para luego alimentarse de ellos, dado que son cristianos.

Este puente nos lleva a un cementerio en una colina verde desde donde hay unas magníficas vistas a la isla. La colina está llena de cruces blancas, tumultos de arena que cubren los cuerpos y flores de plástico. Es curioso ver como en el mismo cementerio, aunque en zonas diferentes, también hay tumbas musulmanas, dirigidas evidentemente a la Meca.

Tras la visita al cementerio nos volvemos en una pequeña canoa a la orilla de Joal.

A continuación Mamadou nos lleva por una pista de arena a ver el Gran Baobab, a siete u ocho kilómetros de Joal. Cuenta que es el baobab más grande de Senegal y el tercero o cuarto más grande de todo el continente africano.

LEYENDA DEL BAOBAB

Cuenta la leyenda que el baobab, consciente de su fuerza y presencia, llegó a desafiar a los dioses que en castigo por su osadía le condenaron a crecer al revés con la copa bajo tierra y las raíces al viento. Esto explica lo extraño de sus formas.

Este baobab tiene un perímetro de 32 metros y por dentro es hueco. Aprovechamos un agujero que hay en el árbol para entrar dentro con un guía. Dentro reina la oscuridad, pero no el silencio, ya que se oye el revoloteo de algún ave sobre nuestras cabezas. Más tarde, al hacer fotos en la parte superior de esta cueva, nos damos cuenta que había cientos de murciélagos, lo que ya percibíamos por el guano del suelo.

Una vez en el coche, nos dirigiremos a Saly, pero por el camino nos parará un policía. Según cuenta Mamadou, los policías en Senegal intentan encontrarte faltas en el coche o en los permisos para que te veas obligado a sobornarle. Por lo que cuenta nuestro amigo, cuando los policías varones están con mujeres, éstas les impiden que hagan tales chantajes a los automovilistas.

Llegamos para comer y allí conocemos a Fernando, otro de los colaboradores de Alzira del proyecto African Foods. Él se ocupa del reclutamiento del personal, además de ser la persona que ha vendido las máquinas para hacer el pan. Viene de tradición panadera desde hace muchos años. Mateo está con él, y nos cuenta que ha estado en el mercado con N´Gone. La chica disfruta en el mercado comprando con el valenciano, dado que le permite disponer de dinero y adquirir alimentos que habitualmente no puede comprar.

Comeremos juntos y N´Gone nos tendrá preparada una sorpresa: BISSAP, la bebida local típica.

LAS BEBIDAS LOCALES

Las bebidas locales suelen ser zumos naturales a base de zumos tropicales o plantas, como zumo de mango o de papaya. El BISSAP es la bebida local por excelencia que se prepara hirviendo plantas locales, como la frambuesa (lo que le da un aspecto rosáceo), se le añade mucho azúcar y, cuando está bien frío, es un magnífico remedio contra la sed.

Otros zumos locales son el de tamarindo, o la BOUYE que se prepara machacando la semilla del baobab (el fruto del baobab es el llamado Pan de Mono) y mezclándola con agua. Tiene propiedades astringentes.

Las bebidas locales con alcohol, son el vino de palma o BOUNOK, que se recolecta en la región de Casamance, y la cerveza a base de mijo, que se fermenta en período de fiestas entre las etnias Bassari y Bedick.

Sobre las 20, nos vamos todos al mercado pesquero de Mbour. Marc y yo vamos en el coche con Fernando, quien nos cuenta que se ha dedicado en los últimos años a la venta de alimentación funcional, productos ecológicos, etc. distribuyéndolos a casas rurales, hoteles, y demás, y que ahora se ha unido al Proyecto African Foods.

También nos habla de Touba (la ciudad grande más cercana a Mbacke, donde se está construyendo la fábrica), donde los niños tienen prohibido jugar, cantar, bailar,... Fernando nuca había estado en África, y tampoco entraba dentro de sus planes, por lo que darse de bruces con esta ciudad, fue un impacto importante.

Llegamos al puerto. Ya está anocheciendo. El olor a pescado es exagerado. En la orilla del mar se amontonan los grupos de pescadores con los restos de pescado del día. Nos hacemos fotos con un grupo que muestra sus tiburones de unos 60 o 70 centímetros.

Ya es muy tarde y Mateo no nos puede enseñar los gambones que tenía ilusión por comprar. Así que nos vamos de la lonja hacia el mercado de ropa, alimentos, etc. La primera calle por la que nos metemos es la de los peluqueros. Todo son pequeñas peluquerías destartaladas que enseñan en sus fotografías peinados afros. Después nos metemos por otros callejones semidesiertos, y con las tiendas medio cerradas. Aún así, podremos ver las tiendas de ropa senegalesa. N’Gone disfruta con Claudia y Montse viendo los coloridos BOUBOUS.

BOUBOUS

Diseño que nos llama la atención por su rico colorido, contraponiéndose al desorden habitual de las calles de Dakar.

Está formado por tres piezas. Un paño que se enrolla alrededor de la cintura y que cae hasta los tobillos, una segunda pieza que podría recordarnos a un túnica corta, y una tercera tela que se enrolla alrededor de la cabeza en un complicado tocado.

Confeccionado con telas de algodón, existe un Boubou más fácil de llevar, para el trabajo o las ocupaciones normales, y que es utilizado frecuentemente por la población, especialmente las mujeres.

Más tarde nos vamos hacia la casa de N’Gone a conocer a su familia. El padre está en la puerta, sentado sólo. Mateo lo saluda amigablemente. Con él y su mujer hubo que saltar un importante obstáculo ya que no se fiaban de los españoles. Con el tiempo y la ayuda de su yerno, Mamadou, han ido convenciéndose.

La casa tiene un patio interior donde vemos a la madre de N’Gone tumbada sobre una manta. Alrededor de este patio hay un pequeño porche bajo el que tienen una televisión, y donde uno de los hermanos de N´Gone está haciendo buñuelos para vender mañana en el mercado. En la casa, así como en el resto de casas de Mbour, o de sus calles, falta la luz. Esto imprime una tristeza que acentúa la desorganización y suciedad que vemos a nuestro alrededor. Dentro del porche están las habitaciones, evidentemente sin luz y sin ningún tipo de decoración o mueble. Simplemente un colchón en el suelo, apenas imperceptible por la oscuridad. Conocemos a la niña de N’Gone, que juega con Mateo.

Después de saludar a toda la familia, nos volvemos a la Residence du Port. Casualmente al llegar, no hay luz en toda la residencia. Pasa habitualmente pero vuelve al cabo de unos minutos, al conectarse el grupo electrógeno que hay en la entrada de la residencia. Sin embargo, hoy no se conectará, así que vamos a la casa donde se hospedan Mateo, Nando y Mamadou, y con una lata de refresco abierta por la mitad, abocando aceite, y mojando un algodón, tendremos un candil que nos iluminará hasta que vuelva la luz.

En este ambiente agradable, Mamadou nos habla del sistema judicial en Touba y en otros pueblos cercanos. Fernando le pregunta que sucede si las autoridades de Touba descubren a alguien fumando en la ciudad (también prohibido). Mamadou nos dice que le llaman la atención, y que si las advertencias son reiteradas, al final se expulsa de la ciudad a este reincidente. No nos habla de castigos mayores, aunque sí nos habla de un pueblo cercano a Dakar, donde los castigos son vengados lanzando al culpable en un saco cargado de piedras y sin posibilidad de escapar frente a las costas de Dakar... atestada de tiburones.

La luz llegará... tarde, pero llegará. Sobre las 12 nos iremos a dormir, pero antes, Claudia y yo daremos un paseo por la playa, hasta que nos sorprendan pequeñas sombras corriendo a nuestros pies. Son los cangrejos blancos que recorren la playa en busca de alimento.

CUARTO DÍA

Desayunamos con Fernando, Mateo y Mamadou. Hoy, nuestro guía, tiene la intención de llevarnos a Somone, a escasos kilómetros de Saly.

En Somone hay una playa con un brazo natural del mar que se mete hacia el interior formando unos manglares donde viven los cormoranes y los pelícanos. Estos manglares se recorren con las barcazas que allí mismo se pueden alquilar.

Nuestro guía es Mustafá, un chico joven muy amable que nos dirigirá por este brazo natural.

No sólo divisamos cormoranes, pelícanos, o cientos de cangrejos en las islas naturales que allí se forman, sino pequeños pescaditos saltando o cientos de jaulas para la cría de cangrejos. Durante el recorrido también divisamos la casa que el presidente se está haciendo en Somone. Cuando volvemos a la playa, vemos a muchísimos jóvenes bañándose en el brazo natural del mar, que es más tranquilo dado que se trata de un lago natural.

Nos dirigiremos a un bar a la orilla del lago. Allí tomaremos un refresco, escucharemos música africana mientras el cantante trata de personalizar las canciones con nuestros nombres. Realmente ese será uno de los mejores momentos de nuestro viaje: las hamacas, la música reggae con la que amenizan el momento, las carcajadas con las ocurrencias de Mamadou, la playa africana, la brisa marina, los manglares a lo lejos... harán que nos cueste irnos de este lugar.

Podríamos pensar que estamos en Jamaica: la música reggae, la bandera senegalesa que comparte los mismos colores con la jamaicana (rojo, amarillo y verde), los instrumentos musicales, la tranquilidad, los negritos y las negritas guapas y musculosas, bajo sus rastas o su pelo ondulado...

LOS ORÍGENES DEL REGGAE Y LA SALSA

El reggae es originario del Senegal, al igual que otros estilos musicales que parecen haber nacido en el Caribe o en Latinoamérica, como la salsa, que fue exportada por los esclavos africanos que trasladaban al Caribe.

De repente, un niño baja unas pequeñas escaleras y cae, sin hacerse daño. Mamadou, a un metro del niño, absolutamente inmóvil y sin hacer ademán de rescatarlo, lo único que goza decir en voz alto es: “Ottia!”... a lo que rompemos a reír por la expresión y su pasividad...

Al cabo de dos horas, dejaremos aquel sitio idílico que tanto nos ha gustado para volvernos a Saly. Antes de comer, nos encontraremos con Mateo y Fernando en la piscina de la residencia.

Tras el baño, comeremos con N’Gone arroz con fideos, cordero y pollo... y como es habitual, a cada uno nos ponen una ración que debería ser para dos. Mateo nos explicó al principio del viaje, que las mujeres ceban a sus hombres porque les gustan verlos fuertes, así que es tradición que los platos de comida sean exagerados. Mamadou se despista en un momento dado y cuando se gira ve el enorme plato, a lo que poniendo cara de sorprendido dice: “Ottia qué ha pasau!”...con lo que volvemos a romper a reír como momentos antes... Este chico me puede... Llevaba meses sin reír así...

Mateo nos dice que N’Gone está muy contenta y que lo demuestra con la comida que nos hace. Mateo cuenta que nunca había hecho esta comida, por lo que nos debemos sentir halagados. De hecho, cuenta Mateo, este plato sólo lo había probado en el bautizo de la niña de Mamadou.

Al acabar de comer, volveremos al puerto de Mbour a ver si hoy tenemos más suerte y podemos encontrar las gambas que Mateo buscaba.

Nos dirigimos a la playa donde el día anterior vimos los tiburones expuestos. A los niños que vienen a rodearnos les reparto globos, lo que los multiplica hasta la docena. Mamadou me prohíbe que les reparta más globos ya que los niños se están revolucionando.

En cuanto acaban de rezar en la mezquita, los recaudadores de la misma, chicos jóvenes ataviados con túnicas azules o blancas, salen disparados hacia el mercado a pedir limosna. Sin embargo, ven que los niños están jugando con nosotros y que yo les estoy haciendo fotos, así que vienen directos hacia nosotros. Uno de estos recaudadores me increpa que no les haga fotos y a gritos manda a los niños que se vayan de allí. Le propina una torta a uno de los niños que jugaban, lo que me hace sentir culpable.

Mientras esperamos que Mateo compre las gambas, conversamos con Fernando sobre los recaudadores de la mezquita que acabamos de ver. Fernando nos explica que son chicos que habitualmente viven con el Marabout y que son los que se ocupan de recaudar fondos... a cambio de aprender el Corán con el líder religioso. Respecto a este tema en concreto, y respecto a todas las diferencias culturales en Senegal, Fernando nos habla que ellos, los colaboradores de African Foods, tienen que buscar su sitio adaptándose a las diferencias culturales pero sin abandonar sus principios, así que si en algún momento tienen que dar un golpe en la mesa, también lo hacen.

Tras comprar las gambas, cogemos de nuevo el coche con Mamadou para ir a cambiarnos a la residencia. Hablando con él de la capacidad de las tarjetas de almacenamiento de las cámaras de fotos, sorprendido por los cientos de fotos que pueden albergar, responde con su característico: “ Ottia!”...pero la expresión no le parece que tenga la suficiente fuerza para mostrar su sorpresa así que vuelve: “Ottia otra ves!!!”.

A la llegada a la residencia, nos cambiaremos y saldremos a cenar a L’Etage con Mateo, Fernando, Mamadou y N’Gone. L’Etage es un restaurante occidentalizado donde podremos comer un buen entrecot de ternera. Está en una terraza al aire libre, y una orquesta que canta “Guantanamera” como puede, ameniza la velada.

Mateo me hace una seña para que me fije en las dificultades que Mamadou y N’Gone tienen con la mano izquierda a la hora de utilizar los cubiertos. Mateo me explicó el primer día en el camino del aeropuerto a Saly, que la mano izquierda es la que utilizan para asearse las partes íntimas, por lo que no comen con la mano izquierda, tampoco cogen el tenedor con esa mano (de ahí la torpeza con el cuchillo), y nunca estrecharan su mano izquierda al saludarse.

Tras la cena, queremos ir a la discoteca que está al lado de L’Etage, tal y como se lo prometimos a N’Gone. Mamadou negocia la entrada en la discoteca (King Karaoke). El regateo es constante y primero quieren vendernos una botella exportada a un precio desorbitado, y ante nuestra negativa y pedirle a Mamadou que negocie unas entradas normales, Mamadou vuelve y nos dice: “Ya le he dicho que no queremos botellas ni pollos en vinagre!”

Entramos finalmente en la discoteca. Está completamente vacía. Mamadou se irá a dormir (de hecho, según nos dice Mateo, se siente incómodo en una discoteca), y nos quedaremos a bailar un buen rato. Alrededor de la pista veremos alguna chica de compañía, incluso como se les acerca algún occidental blanco para pasar la noche con ellas. Lo pasamos muy bien bailando, sobretodo Fernando, que no parará de bailar como un descosido hasta el final.

QUINTO DÍA

Desayunamos con Fernando y Mateo, recordando con sonrisas la noche anterior.

Enseguida partiremos hacia Dakar. Mamadou escogió viajar el domingo porque es el día que menos problema tendremos para entrar en la capital.

Nuestro objetivo es visitar la Isla de Gorée, la isla de los esclavos. Allí llegaremos en un barco de dos pisos, repleto de religiosos que van a una conferencia a la Isla de Gorée. Alguien que parece como su tutor o su guía, les habla en wolof y todos escuchan pacientemente. Por lo visto, les está dando instrucciones y adoctrinando sobre qué cosas se deben tener en cuenta y qué otras no se deben hacer, como vigilar las pertenencias, no robar...

Visitamos la isla con un guía llamado Mortal Gay... quien nos explica la historia de la isla de Gorée: la isla de Gorée fue descubierta por los portugueses en el siglo XV y en la primera mitad del siglo siguiente ya se creó la primera Casa de Esclavos para su exportación a Europa o América. Esta trata de esclavos duró hasta mediados del siglo XIX, cuando Francia abolió la esclavitud. Entre los portugueses y los franceses, también se apropiaron de la isla los holandeses y después los ingleses. Se estima que se llegó a tratar con 15 o 20 millones de esclavos, y que llegaron a morir más de seis millones.

La isla está repleta de artistas. Vemos cuadros de arena, óleos, abanicos de mimbre, etcétera. Después de dar una vuelta por la isla, comemos en el puerto de Gorée, y tas la comida visitamos el museo de la esclavitud, donde dividían a los esclavos en aptos o no aptos en diferentes celdas. Los hombres aptos eran los que superaban los 60 kg de peso, y los no aptos menos de ese peso, por lo que se les engordaba con arroz hasta que alcanzaran el límite. Por otra parte, las mujeres aptas eran las de pechos no caídos, y las no aptas lo contrario.

A las 15.30 cogemos de nuevo el barco para Dakar. De allí saldremos para la estatua del Renacimiento de África, una estatua de 52 metros de alto y 200 toneladas de bronce, que fue inaugurada en Abril de 2010, y construida por los chinos. La estatua está al final de unos cuantos peldaños que escalan una colina desde donde se puede ver la punta más occidental de África, frente a Cabo Verde. También se distingue el resto de Dakar, con el aeropuerto en el centro de la ciudad.

Tras la visita, volvemos a Saly y en la residencia pasaremos un rato charlando con Marc y Montse en la terraza de casa. Son momentos idílicos en los que me doy cuenta de la suerte de tenerlos con nosotros. Es muy fácil viajar con ellos, aparte de sentirme tranquilo, cómodo y divertido.

Para la cena, N’Gone nos ha preparado los gambones que compramos en Mbour el día anterior. Durante la velada hablaremos del negocio agrícola que también están emprendiendo con African Foods. Fernando nos comenta que el trigo en Senegal es de mala calidad, y por ello el pan no tiene apenas vitaminas. Es por ello, continúa, que la compañía está iniciando también un negocio agrícola de cultivo de trigo, con más propiedades que el senegalés.

N´Gone está cansada por haber llevado esta mañana temprano a la niña al médico, aún así nos ha preparado un zumo de Ditah (Sweet Detar en inglés), una fruta africana con muchos nombres distintos, y espera hasta el final para regalarles unos collares a Claudia y a Montse, agradecida por la noche anterior.

Después de la cena nos despedimos de Nando y de Mateo hasta el próximo miércoles, ya que se van a trabajar a Mbacke, y nosotros mañana viajamos a Kedougou.

SEXTO DÍA

Nos levantamos temprano para salir pronto hacia Kedougou. El viaje es largo y la intención de Mamadou es llegar con luz a Kedougou, ciudad desde donde parten las rutas a los poblados indígenas.

A las 9 partimos desde Saly por la carretera de Fatick hasta Kaolack. Esta carretera está llena de agujeros y baches. Mamadou nos cuenta que el constructor de la carretera está ahora mismo en pleitos y que pagará por esta nefasta infraestructura, que provoca que los autobuses, ya de por sí destartalados, boten a cada bache que encuentran.

Llegamos a Kaolack. Pararemos a poner gasolina y comprar bebida. Allí hablo con un niño bajo la atenta mirada de un grupo de jóvenes. Estos, después, me dan conversación y cuando les pregunto si alguno es el padre del niño, me responden que todos lo son.

A partir de Kaolack, la carretera está muy bien, como por lo general, todas las carreteras de Senegal. Esta en concreto la construyó una empresa española... que de cementos saben un rato. Al cabo de poco tiempo nos hallamos a unos escasos 20 kilómetros de Gambia, el país que durante unos años estuvo unido a Senegal formando Senegambia. Nos cuenta Mamadou que es un país más pobre que Senegal, pero aún así la gente no emigra.

LA FAMILIA SENEGALESA

En Senegal, como en casi todos los países africanos, la familia no engloba solamente el tronco principal de la misma: padres, hijos, abuelos, etc. sino que se extiende a todas aquellas personas que viven bajo un mismo techo. Asimismo, se considera familia, aunque sea lejana, a todos aquellos que compartan el mismo apellido (como el apellido común DIOP, de Mamadou) y por último, también se denominan parientes, a aquellas personas a las que nos unen lazos de amistad o afectivos importantes o de larga tradición.

Por otro lado, las denominaciones familiares no son exactamente las mismas que en nuestra cultura, de este modo, en Senegal nuestra tía materna a ojos de los demás, será nuestra madre, las hermanas de nuestras abuelas, serán ellas mismas nuestras abuelas, al igual que nuestros sobrinos serán también nuestros hijos. El tema de los primos es aún más complicado, este parentesco en Senegal, prácticamente universal.

Al cabo de un rato llegamos a Tambacounda (también conocida como Tamba) donde comeremos excelente en el hotel LE RELAIS DE TAMBA, de la cadena HORIZONS BLEUS. Tambacounda y Kaolack son dos de las ciudades por donde pasaba el Rally Paris-Dakar proveniente de Mali. Después se iba a Saint-Louis y finalizaba en el Lago Rosa (Dakar).

Después de comer, hablo con Mateo quien nos ha llamado varias veces preocupándose por nuestro viaje. Mateo aprovecha para desfogarse y contarme sus problemas con la nivelación de la fábrica.

De Tambacounda iremos a Kedougou, atravesando el Parque Niokolo Koba. El trayecto está salpicado de pequeños poblados formados por cabañas con el techo de paja y sus paredes arcillosas, que más tarde descubriré que se trata de la arena de las termiteras, dura y resistente. Trato de fotografiar los paisajes decorados con los grandes baobabs africanos. Ahora sí tengo la impresión de estar entrando en el interior de África.

Adentrándonos en la carretera que cruza el parque, podemos ver ardillas, babuinos, buitres, faisanes (uno de ellos no lo puede sortear Mamadou con el coche y es atropellado), monos pequeños... En un momento dado, nos paramos a dar de comer a estos monitos, que buscan la comida incluso dentro del coche si fuere menester. Llevan a sus crías inmóviles enganchadas al pecho.

Cuando estamos a 100 kilómetros de Kedougou, empieza a llover. Es la primera lluvia que vivimos en Senegal, al cabo de bastantes días en el país, por lo que la temporada de lluvias nos ha respetado totalmente.

Seguimos viendo cabañas con techos de paja, que al anochecer, apenas se distinguen dado que tienen escasa luz. Senegal tiene un problema con la electricidad. Según nos cuenta Mamadou, la principal empresa de electricidad goza de un monopolio difícil de desmantelar dada su relación con el Presidente. Esto provoca que sea un coste elevado. De hecho, cuando le preguntamos a Mamadou sobre los sueldos en Senegal, nos comenta que con el sueldo medio del país de 40.000 CFAs, la gente solamente puede permitirse un par de bombillas en casa y ni siquiera nevera y ventilador, por lo que el coste principal que destaca es el eléctrico.

Llegamos a las 19.30 a Kedougou. El hotel está muy bien y es de la misma cadena que el de Tamba, Horizons Bleus. El chaparrón que ha caído hace que la humedad sea muy elevada. Las habitaciones son limpias y confortables.

Cenaremos en el restaurante del hotel y hablaremos con un par de guías acerca de las posibilidades de la zona. Nuestra idea es desplazarnos unos 22 kilómetros para visitar varios poblados Bedick y una pequeña comunidad Bassari.

Uno de los guías, el que nos acompañará mañana, está atento al televisor del restaurante. Está emitiendo lucha senegalesa, deporte rey en Senegal, por encima del fútbol ya que carecen de equipos competitivos y se limitan a seguir las ligas europeas (y más en concreto la española y la italiana). La lucha senegalesa se trata de una especie de sumo pero con unos contrincantes que, aunque muy fuertes, no son obesos como en la lucha oriental.

SÉPTIMO DÍA

Partimos temprano hacia el mercado de Kedougou. Allí compramos cola y caramelos para los adultos y niños de los poblados y unas zapatillas deportivas para Mamadou.

Salimos en un coche de siete personas por un camino forestal al primer pueblo, Indar, un campamento Bedick donde está el CAMPAMENTO LE BEDICK. El automóvil lo hemos alquilado por 30.000 CFAs. Nuestro guía es Idrissa un chico joven y refinado, que más tarde nos dirá que tiene 23 años y está estudiando en Dakar: Matemáticas, Historia y Geografía.

En Indar pediremos que nos preparen comida para después de visitar los poblados de Ibel, Iwol y el pequeño poblado Bassari del campo de mármol.

Nos dirigimos a Ibel, poblado Peul musulmán. Allí nos hacemos las primeras fotos con niños, uno de ellos es Soleil, que habla muy bien el español. En Ibel vemos a una chica lavando los platos con lejía y al mismo tiempo a su niño. También vemos un señor acabando de construir un pozo para el pueblo, lo que demuestra un cierto desarrollismo. Idrissa reparte caramelos y cola a los niños y adultos.

Empezamos la subida a la montaña donde encontraremos la aldea Bedick de los Iwol. La subida es escarpada y enseguida empezamos a sudar. A mitad de camino, Mamadou desiste y se da media vuelta. Estamos empapados en sudor y la subida cada vez es mayor. El resto seguimos. La subida es prácticamente de una hora y la lluvia nos sorprende a mitad de camino.

Cuando llegamos a Iwol, poblado Bedick animista, la gente está en sus cabañas dada la incesante lluvia, pero no tardan en salir.

LAS RELIGIONES TRADICIONALES

Éstas se fundamentan en el animismo. Esto es atribuir vida o consciencia a los objetos que nos rodean o a los fenómenos de la naturaleza: un árbol guardará el espíritu de un antepasado de la comunidad y una vasija estará dotada del alma de una antigua madre.

El alma que protege a las comunidades tradicionales es el FETICHE. Este amuleto puede ser de madera o hueso, puede ser animal o vegetal, esculpido por el hombre o natural, todas las formas y materias pueden ser potencialmente fetiches. Podemos decir que todo senegalí es un poco animista, casi la totalidad de los recién nacidos llevará durante los primeros meses de su vida un amuleto, o GRIS-GRIS, alrededor de la cintura o en la muñeca, que deberá protegerlo en su más tierna infancia. Sin embargo, son muy pocos los senegaleses que se declaran abiertamente animistas, para evitar la burla de la inmensa mayoría de los senegaleses, que considera las religiones tradicionales como un símbolo de la ignorancia y el subdesarrollo.

Algunas mujeres Bedick llevan un palito que les atraviesa la nariz. Hace años, los Bedick iban semidesnudos, pero la presencia de misioneros católicos franceses y de turistas les hizo desistir de su forma de vestir y empezaron a taparse.

Lo primero que haremos es dirigirnos a ver al jefe de esta aldea, Jean Baptiste, quien también es el profesor. Cuando vamos hacia él, me dan a probar el fruto triturado del baobab (pan de mono), que mezclado con el agua parecen “gachas”. Lo como con la mano derecha. Allí están las mujeres jóvenes del pueblo preparando un par de calderos con comida.

Llegamos al pequeño patio de Jean Baptiste, con cuatro bancos y techo, lo que nos resguarda de la lluvia que todavía no ha parado. Nos enseña un álbum con fotos de cooperantes que han estado en el poblado (entre otros unos cooperantes de Barcelona que les llevaban productos farmacéuticos) y un texto donde explica la historia de este poblado Bedick de origen mandinga. Nos cobra 1.000 CFAs.

Después iremos a otra zona rodeada de cabañas donde los niños del pueblo y las mujeres nos exponen sus pulseras, cerámicas... a cada persona le damos cola o un caramelo. Posteriormente, nos vamos hacia el Gran Baobab del pueblo. Nos siguen los niños a los que les he ido regalando globos. El Gran Baobab es enorme y está sobre una de las personas importantes del pueblo, que está enterrada allí.

Nos encontramos con una señora del pueblo que sí lleva los pechos descubiertos a la antigua usanza.

Después vemos la iglesia católica del pueblo. Los misioneros franceses han intentado durante años implantar la religión católica, pero con escaso éxito. De un pueblo de 396 personas, nos dice Idrissa que quizá van a misa unas 10 ó 15 personas con el misionero francés, el resto sigue sus ritos animistas con sus fiestas de iniciación, sus amuletos, sus baobabs sagrados, etc.

Posteriormente, nos dirigimos a la parte alta del pueblo para tener una bonita panorámica de la aldea y cuando bajamos un grupo de niños está cantando sus canciones típicas. Tenemos un poco la sensación de que a esta gente les han enseñado a mostrar la cara tradicional de su pueblo para contentar a los turistas y que éstos les dejen sus contraprestaciones. Evidentemente es legítimo por su parte, pero deja un resquemor de que África ya no es tan inocente como cabía creer.

Bajamos la montaña, algo más dificultosa por la lluvia, que hace que nos llevemos algún resbalón. Al llegar abajo, nos encontramos de nuevo con Mamadou y el conductor del automóvil.
Senegal
Nos llevan a un campo donde se extraía mármol y se cortaba, ya en desuso debido a la crisis económica. Este campo lo creó un europeo. Justo al lado hay dos familias Bassari, que visitaremos, saludaremos en su lengua: “cámara” (“¡Hola! ¿Qué tal?”) y volveremos al coche para dirigirnos a Indar, como no, rodeados de niños que posan para nosotros, como si alguien les hubiera enseñado que a los turistas hay que contentarlos.

En Le Bedick la comida será a base de arroz y pollo de corral, el típico YASSA POULET.

Al acabar, inmediatamente nos moveremos para subir otra montaña de una vegetación sobrecogedora, para subir a otro poblado Bedick, el de los Ethiwar, animistas. El entorno, tal y como nos dice Idrissa, es excelente para los gorilas, aunque no tenemos la suerte o desgracia de encontrarnos con ninguno.

Llegamos al poblado pero antes subiremos a unas rocas para tener otra excelente panorámica del valle y la aldea de Indar (aunque Claudia y yo nos quedaremos a escasos metros a causa del vértigo).

Visitaremos el pueblo, prácticamente desierto ya que sus pobladores están en el campo con las labores agrícolas. Tenemos oportunidad de presentarnos ante el jefe del pueblo, al que saludamos con el saludo típico Bedick “amecke”.

En este poblado hay una gran termitera, que visitamos. De hecho, la tierra acumulada por las termitas en sus singulares casas, es aprovechada por los Bedick y otras etnias para construir las paredes de sus casas.

Tras la visita, nos damos la vuelta y volveremos a bajar a través de una frondosa vegetación hacia el pueblo de Ibel. Por el camino aprovecho para preguntar a Idrissa sobre si los pueblos Bedick y Bassari tienen costumbre de ejecutar la circuncisión y la escisión a sus niños. Idrissa me contesta que no, que tan sólo es de aplicación entre los musulmanes, siendo la circuncisión una tradición muy extendida, y la escisión en claro retroceso dadas las importantes campañas para acabar con ella.

ESCISIÓN

La práctica de la escisión, que consiste en la amputación del clítoris, se efectúa cuando la niña tiene entre siete y diez años. Una gran fiesta es organizada en la que se invita a amigos y familiares.

El Corán hace alusión a dicha práctica, aunque no determina específicamente si debe aplicarse en todos los casos y con todas las mujeres. Pero la interpretación que le dieron ciertos guías espirituales en el pasado fue la de instaurar la obligatoriedad de realizarlo para todas las mujeres musulmanas.

Se le dio una interpretación, en la cual se asemejaba el clítoris al pene y el prepucio a la vagina. La circuncisión (amputación del prepucio) era pues la forma de extirpar al hombre su parte femenina y la escisión retiraba a la mujer su facción masculina.

De forma secundaria era igualmente aconsejado por la sociedad, que opinaba que la mujer debía ejecutar el acto sexual sólo con el fin de procrear o dar placer a su marido, algo que la amputación del clítoris no impedía. Sin embargo, la falta de placer u orgasmo de la mujer durante el acto, desalentaría a la hora de buscar una aventura con otro hombre.

En los años sesenta comenzó la lucha para la erradicación de esta tradición.

Según nos dice Idrissa, y que más tarde nos confirmará Mamadou, la escisión o la ablación, ya no se realiza en las ciudades grandes de Senegal, como Dakar o Touba, pero en otras zonas más interiores, como la propia Kedougou, sí sigue manteniéndose aunque el gobierno la haya prohibido.

Llegamos a Ibel desde donde volveremos a Kedougou. Nos intercambiamos los datos de contacto con Idrissa, quien ha sido un excelente anfitrión.

Ya en Kedougou, vamos caminando hacia el hotel, pero antes pararemos en el mercado para comprar CREMA DE CARITÉ, una excelente crema para la piel que se obtiene en los bosques de los poblados Bedick.

En el hotel, de 20 a 21 nos dedicaremos a lavar las botas, pantalones, camisetas, ya que con el barro y la lluvia... han quedado completamente sucios. Después, lo tendemos como podemos por la habitación, donde hay aire acondicionado y el ambiente es algo más seco que en el exterior. Dado que no tendré pantalones de repuesto, iré a cenar en pijama, ante las risas de Manuel, Montse, Claudia y Mamadou, y el estupor del resto de españoles que se hospedan en el hotel.

Durante la cena hablaremos de religión y sobre todo, del trato a la mujer y la poligamia. La poligamia en estas sociedades ha sido la respuesta a una necesidad material y social ancestral y que como vemos tiende a desaparecer, sin embargo, aún es fácil encontrarla.

Mamadou, con su particular graciejo, nos dice: “Una mujer es un problema. En cambio tener a María y a Carmen es mucho mejor: si Mamadou llega a casa y María no quiere cocinar, entonces Carmen cocina. Y si Carmen no cocina, entonces María cocina... mucho mejor”. También le preguntamos si aceptaría asumir el papel de la mujer, cocinando para la familia y cuidando a los niños, si su mujer ganase más dinero que él en su trabajo. Mamadou dice que nunca dejaría su trabajo, ya que si alguna vez se divorciase, no tendría nada, y nos dice que no es el mismo caso que la mujer, ya que la familia del hombre le obligaría a pasarle una manutención a la exmujer.

Quizá estas costumbres puedan parecernos extrañas, y evidentemente vejatorias en muchos casos para las mujeres, pero no podemos juzgar a una sociedad que no puede tener las mismas apreciaciones sobre la igualdad de sexos que nosotros, pues su desarrollo cultural, social y económico, es totalmente diferente y este tipo de manifestaciones no son más que reacciones condicionadas por la necesidad.

OCTAVO DÍA

Partimos a las 7 de la mañana de Kedougou, contentos por tener milagrosamente nuestra ropa seca y limpia.

El trayecto a seguir será a la inversa que el de ida: de Kedougou a Tambacounda a través del parque de Niokolo Koba. Esta vez nos cruzaremos con varios grupos de babuinos, pero no tan amigables como los de la ida, así que haremos fotos desde lejos.

En Tambacounda, Marc cogerá el coche y lo conducirá hasta Kaffrine, para que Mamadou también pueda descansar de carretera. En Kaffrine cogeremos el desvío a Mbacke y a Touba, ambas en la región de Diourbel.

Llegamos sobre las 14 o 15 a una gasolinera con restaurante de Mbacke donde la camarera luce con ilusión una camiseta de “la roja” (selección española), reciente campeona en el mundial de Sudáfrica. Según cuenta Mateo, fue una fiel seguidora de la selección durante el mundial, y dado que cada día van a comer al restaurante, Mateo le trajo la camiseta en el último viaje.

En la comida conocemos a Tierno, quizá la persona de origen senegalés que está más alta jerárquicamente en African Foods, y a Abdul. Ambos estuvieron viviendo en España por un tiempo. Tierno nos cuenta que tiene tres mujeres (la cuarta murió) y cómo eso es mucho más cómodo que estar solamente con una, como Mamadou nos indicaba el día anterior.

Al cabo de unos minutos llega Eva, la mujer de Mamadou y hermana de N’Gone, con sus dos niños, Daba de dos añitos y Mamyara de 20 días.

Cuando acabamos de comer, nos dirigimos a ver la fábrica de African Foods.

Es espectacular lo que Mateo ha conseguido teniendo en cuenta las importantes complicaciones con las que se enfrentaba: en primer lugar el idioma, porque pese a que Tierno, Abdul y Mamadou puedan ejercer de traductores, siempre complica la comunicación no decir en el mismo idioma las cosas. En segundo lugar, las dificultades técnicas, ya que no dispone de las herramientas y maquinaria precisa. En tercer lugar, las dificultades para encontrar personal especializado y que responda. En cuarto lugar, determinadas dificultades culturales. Por ejemplo: nos cuenta Mateo que muchos días, al acabar el trabajo, los albañiles se van a hacer horas extras a casa del MARABOUT, quien se está construyendo otra casa (probablemente la tercera o cuarta) y son los fieles los que le aportan la mano de obra gratuita al son de unos tambores. O también nos cuenta Mateo que existen hábitos que cuestan cambiar como la puntualidad, o que no vengan los familiares a verles trabajar a la fábrica y se pasen allí todo el día... aún así, es espectacular el trabajo que está haciendo y si le amplían el presupuesto, pronto tendrá acabada la fábrica.

La fábrica está en Mbacke a una calle de Touba. Una es permisiva y otra es una ciudad santa que prohíbe fumar, que los niños jueguen, cantar, bailar, etc., por tanto, mucha gente se va a vivir a Mbacke. En Touba se celebra el GRAN MAGAL, una fiesta donde acuden sobre dos millones de personas (cuatro millones para otros) y que los habitantes de Touba sacrifican reses para alimentar a sus familias y a todos los visitantes mouridistas que vienen al evento.

Después de visitar la fábrica, vamos al CENTRO DE FORMACIÓN DE AFRICAN FOODS, donde Fernando está con Abdul impartiendo formación a unos 20 o 30 futuros trabajadores de la empresa. Abdul nos presenta a Marc y a mí, explicando nuestra implicación en el desarrollo técnico del proyecto. A continuación les digo unas palabras de ánimo y agradecimiento a las personas allí reunidas y de repente interrumpen la charla Claudia y Montse que estaban en casa de Eva poniéndose el típico BOUBOU senegalés para poder visitar la MEZQUITA DEL GRAN MARABOUT o del GRAN CALIFA.

Al acabar la charla, un futuro empleado de African Foods nos da su agradecimiento y nos hacemos fotos todos juntos con Claudia y Montse y sus vestimentas. Al acabar, Fernando y yo nos fundimos en un sincero abrazo y nos vamos hacia la gran mezquita.

Ésta es espectacular y se ve a los lejos por las avenidas y calles rectas de Touba. Es rosa por el mármol de Portugal, pero el suelo, otras columnas y minaretes son blancos por el mármol travertino y de Carrara. Una docena de niños nos rodean pidiéndonos limosna.

Entramos en la mezquita después de descalzarnos y un guía de Touba pero que habla español, nos dirigirá por las inmediaciones. El guía nos cuenta que estuvo en Barcelona y que de hecho tiene un hijo allí con una mujer llamada Nuria, a la que no ha vuelto a ver dado que volvió a Senegal.

Nos cuenta la historia de la mezquita, iniciada en 1927 y la mayor de las 300 mezquitas aproximadamente que hay en Touba. Está continuamente en construcción, “como la Sagrada Familia”, nos dice el guía.

Visitamos la mezquita de las mujeres, donde Claudia, Montse, Eva y Daba se arrodillan a rezar. Rápidamente nos tendremos que salir ya que es la hora de cerrar. Los dos guardianes de la mezquita nos quieren dar la mano y nos preguntan de dónde somos. Son albinos negros, una rara minoría que en muchos países de África provocan rechazos y superstición.

LOS ALBINOS NEGROS

En Tanzania, por ejemplo, existe la creencia de que las extremidades de los albinos dan suerte, por lo que alguna gente persigue a los albinos para mutilarlos y quedarse con sus extremidades. Los albinos están por tanto, condenados en estos países a vivir escondidos para que no acaben con ellos. En Senegal no parece que ésta sea la tónica general, aunque sin duda provocan rechazo.

Seguimos caminando por la mezquita y haciéndonos fotos. Montse y Marc quieren hacerse una foto juntos, pero el guía rápidamente los disuade de su intención, ya que no se pueden hacer fotos en pareja en la mezquita.

Cuando nos acercamos al final, una de las salas que acogen una de las tumbas de los hijos del Gran Marabout está atestada de gente que espera el inicio del Ramadán, que empieza mañana jueves.

Nos vamos de la mezquita a la casa que se está construyendo Mamadou en Touba. Será una casa con cuatro habitaciones, un jardín, etcétera. El terreno se lo han regalado, por lo que nos cuenta, las autoridades de Touba, que facilitan el terreno al que lo necesite. Es la dicotomía de esta ciudad, que por una parte muestra su cara extremista limitando y prohibiendo exaltaciones tan humanas como bailar, jugar o cantar, pero por otro lado regala el terreno y ofrece la posibilidad de vivir en una ciudad santa. Mamadou nos muestra con mucha ilusión dónde situará cada cosa mientras las chicas se cambian de nuevo. Finalmente, nos despedimos de Eva, Daba y el bebé y cogemos de nuevo el coche de camino a Saly.

Al llegar a Saly, N’Gone nos habrá dejado calamares, pescado y spaghetti. Ella se ha ido a su casa dado que ya es tarde.

NOVENO DÍA

Hoy es el primer día de Ramadán. Mamadou se ha levantado a las 6 de la mañana para tomar un café y rezar, y se ha vuelto a acostar.

Desayunamos con él sobre las 9 de la mañana y partimos para nuestra visita de hoy: el Lago Rosa. El camino lo pasamos durmiendo y transcurre sin complicaciones, sin embargo, la entrada a Dakar es caótica. Ya lo comprobamos el primer día sólo llegar del avión. Eran las 21 de la noche y las carreteras estaban completamente colapsadas, no obstante, ahora es mucho más exagerado. Los coches se amontonan y van cargados de gente y mercancías hasta los topes. Vemos furgonetas con corderos vivos atados en el techo.

Vemos muchos senegaleses vestido con la camiseta del F.C. Barcelona. Sin duda, el equipo que más aficionados tiene en Senegal o al menos, que más camisetas vende en el país, seguido del A.C. Milán y del Real Madrid.

Seguimos un buen rato en el atasco. Mamadou se queja de que en Dakar tan sólo haya una carretera para entrar. No obstante, los chinos están construyendo una autopista de pago para entrar en la ciudad, lo que sin duda descongestionará algo la entrada.

Cogemos un desvío hacia el Lago Rosa y en unos 15-20 minutos nos encontramos en un hotel a orillas del lago. Allí comeremos entre plataneros y viendo el Lago Rosa, que debo reconocer que la primera impresión es algo decepcionante ya que es más bien marrón. Más tarde nos explicarán que en la temporada de lluvia, en la cual estamos ahora, la lluvia diluye las aguas del lago, por lo que su color deja de ser el rosa intenso que muestra en la época no lluviosa del año.

Mientras comemos Mamadou se irá a rezar. Nos sentimos algo incómodos por estar comiendo y que él esté haciendo ayuno por el Ramadán.

Durante la comida, un señor estará amenizando la comida con la música suave del instrumento musical de cuerdas, similar a una guitarra, que habitualmente se ve en Senegal y que ya descubrimos en Somone.

Cuando llega Mamadou, nos dice que el músico es de Casamance, la región de la que tanto nos ha hablado Mamadou a lo largo del viaje.

Nos reímos con la camarera, María, quien parece haberse quedado prendada de Mamadou. Cuando acaba de habar nos reímos con él, ya que le decimos que en Kedougou, cuando hablábamos de la poligamia, él nos hablaba de María y Carmen, así que parece que a María ya la ha encontrado.

Tras la comida, contratamos una 4 x 4 que nos hará un recorrido de una hora por los alrededores del Lago Rosa. Nos cuesta 15.000 CFAs. Empezamos el itinerario rodeando el lago y viendo las salinas. Según nos explica el conductor del lago, la sal que se extrae del Lago Rosa se exporta a Europa ya que es muy útil para deshacer la nieve.

En el lado derecho, el conductor nos muestra una gran explanada donde se colocaban los coches del París-Dakar. El Lago Rosa es conocido, aparte de su particularidad colorística, y por su acumulación de sales (que hace que el ser humano flote sobre sus aguas), por ser la meta del conocido Rally.

Como ya he comentado, desde que Al-Qaeda amenazara a los participantes del Rally que pasaron por Mauritania, el Rally se desplazó a Chile y Argentina. El grupo terrorista denunció la ostentosidad del Rally en su paso por zonas musulmanas de gran pobreza. Este tema lo discutí con un buen amigo, quien participó en el Rally unas tres o cuatro veces y a quien me encanta oír hablar y explicar sus historias sobre el Rally africano. Mi amigo me comentaba que en realidad el Rally desembolsa importantes cantidades de capital para la construcción de escuelas, ofrece medicamentos, comida... incluso los participantes que se quedan sin combustible compran a precio de oro los bidones de gasoil a nativos de los poblados. Con esta venta, los nativos pueden vivir todo un año sin ningún problema económico. El efecto económico de no tener el París-Dakar ha sido grave para el país.

Seguimos bordeando el lago hasta que nos adentremos en un poblado lleno de niños que persiguen, gritando y riendo, al 4 x 4 sobre las huellas que deja el todoterreno. Los niños ríen en una duna que al 4 x 4 le cuesta sortear. A continuación el 4 x 4 surfeará por las dunas y nos ofrecerá unas magníficas imágenes del poblado, sus oasis y el Lago Rosa.

A la derecha tenemos el Atlántico, separado únicamente por 800 metros del Lago Rosa. La playa es magnífica, y el todoterreno corre por la arena a escasos metros del mar. De repente otra duna, la sorteamos, dos camellos, otra palmera... hasta que llegamos de nuevo al hotel.

En el hotel, mientras Mamadou negocia que le vendan un pequeño platanero que plantará en el futuro jardín de su casa, nos hacemos fotos con un babuino.

Tras el recorrido en todoterreno, volveremos a bordear, esta vez con el coche de Mamadou, el lago para tomar un atajo y aparecer directamente en las afueras de Dakar. Una vez allí, tomaremos la carretera camino de Saly (a unos 72 kilómetros).

Por el camino paramos a comprar mango. De repente aparecen diez mujeres contra las ventanas del coche intentando vender sus mangos. Impresiona. Mamadou les dice en wolof a los chicos, que quiere unos mangos que “no se hayan dejado el azúcar en el árbol”, frase que le enseñó Mateo para indicarles cuándo un mango estaba dulce y cuándo no.

Retomaremos la carretera. Esta noche N’Gone no nos podrá preparar la cena ya que se ha hecho daño en la rodilla, así que le decimos a Mamadou que lo invitamos a tomar una pizza para que tenga algo consistente que llevarse al estómago en su primer día de Ramadán.

Llegamos a Saly y tras una ducha y que Mamadou coma algo tras todo el día de ayuno, nos iremos de nuevo a L’ETAGE a comer una ricas pizzas de carne y de “fruits de mer”. Nos reiremos como siempre con Mamadou, que tras preguntarle si le gusta Michael Jackson, me contestará, “... me tiene contento Michael Jackson”. Dice que su música favorita de su etapa en España fue Julio Iglesias y Juanito Valderrama.

DÉCIMO DÍA

Hoy va a ser un día de descanso y para ir a hacer alguna compra, así que nos levantamos tarde y vamos a desayunar con N’Gone. Le preguntamos por su rodilla que parece que está mejor. Desayuna con nosotros dado que como está enferma, no es necesario que haga el Ramadán. Por lo visto, a los menores de 18 años, a las personas muy mayores y a los enfermos, se les exime de este precepto del Islam. Hablando del tema, a los senegaleses musulmanes se les exime de otro de los preceptos del Islam que es peregrinar a la Meca, pero los otros cuatro siguen vigentes: rezar cinco veces al día, ayuno durante el Ramadán, hospitalidad y caridad.

Pasaremos toda la mañana relajados en las hamacas del LAMANTIN HOTEL frente al mar.

Tras comer con N’Gone nos centraremos en nuestra misión: comprar una bicicleta pequeña para la hija de N’Gone y una bicicleta grande para Mamadou, quien nos ha prometido que hará deporte para rebajar su barriguita y poder subir la montaña que lleva al poblado de los Iwol, la próxima vez que vayamos.

Mamadou se ha ido a Touba a buscar a Mateo y Fernando, por lo que la única persona de confianza que tenemos en Saly con la que podemos comunicarnos y preguntarle dónde comprarla, es el amo de la pequeña tienda de souvenirs cerca del colmado donde un magrebí nos cambia el dinero. El hijo de este tendero es Mustafá, un chico que ha sido contratado por African Foods en Touba, por lo que el tendero está tremendamente agradecido. Nos recomienda que vayamos a Mbour ya que en Saly no encontraremos.

Así que nos dirigimos al HOTEL LES FLAMBOYANTS donde encontramos un guía que nos lleva a Mbour a comprar las bicicletas. Aparentemente parece amable y nos cuenta que su novia es de Verona (Italia) como Romeo y Julieta.

El conductor y el coche de siete plazas están en el parking de L’ETAGE. Partimos con ellos dos camino de Mbour no sin cierto riesgo, dado que no los conocemos. Seguro que Mamadou, Mateo o Fernando no nos lo hubieran permitido.

Visitamos cuatro o cinco tiendas donde venden bicicletas. El guía de LES FLAMBOYANTS empieza a ponerse nervioso cuando ve que no compraremos una bicicleta a cualquier precio. Podemos comprobar su tensión y su nerviosismo a medida que se acerca el ocaso, ya que es la hora que podrá comer después de todo el día de ayuno.

Finalmente compramos la bicicleta pequeña y la grande.

Cuando ya estamos de vuelta a Saly, nos llama Mateo y Fernando, quienes ya han llegado. Quedamos con ellos en la RESIDENCE DU PORT. A mitad de camino entre Mbour y Saly, el conductor y el guía beben agua y toman una pasta, dado que se está poniendo el sol y, por tanto, acaba el día de ayuno.

Ya en nuestra casa, nos cambiamos y al poco tiempo llega Mateo, Nando y Mamadou de darse un chapuzón en la piscina. Decidimos que esa noche iremos a cenar a L’ETAGE ya que vienen Pepe (uno de los tres socios de African Foods), con dos colaboradores.

Justo antes de irnos de casa, entregamos la bicicleta pequeña a N’Gone y la grande a Mamadou. La primera nos dice que nunca se había encontrado extranjeros que la trataran así, y Mamadou nos dice que no era necesario, tan sólo con nuestra amabilidad ya estaba más que satisfecho.

Nos vamos de nuevo a L’ETAGE donde conoceremos a Pepe. La cena transcurre tranquila. Pepe habla de sus negocios en Marruecos, en Senegal...

Yo me encuentro regular del estómago, así que, cuando volvemos a casa, Mamadou coge pan de mono triturado del baobab, lo mezcla con agua, bastante azúcar, lo cuela y me lo beberé. Mano de santo.

UNDÉCIMO DÍA

Hoy es el último día en Senegal. Nos hemos levantado tarde y nos hemos puesto con las maletas.

Al poco tiempo viene Nando, quien nos dice que Mateo se ha tenido que ir con Mamadou a Touba, porque Pepe y sus amigos querían ver la fábrica. Nando es una grandísima persona: sensible, racional, le gusta escuchar... Está muy preocupado porque no le han dejado dinero para poder comprar comida para nosotros... ¡sólo faltaría! Le decimos que le invitamos a él y a N’Gone a comer al restaurante que está en la entrada de la RESIDENCE DU PORT, encima de la piscina. Se emociona y nos contagia su emoción.

Esa mañana iremos al pueblo artesano a comprar recuerdos: un baobab pequeño para Marc y Montse, un par de máscaras, un cuadro precioso... Es algo agobiante el pueblo artesano ya que continuamente te están llamando y cogiendo para que entre en sus chozas a ver sus cuadros, artesanías o máscaras.
Volvemos a la RESIDENCE DU PORT y al poco tiempo iremos a comer al restaurante. Este local está regentado por una pareja de franceses, amantes de los toros a juzgar por la decoración del local. La comida es muy buena, quizá de la mejor que hemos comido en Senegal. Pasamos un rato muy agradable con Nando y N’Gone.

Cuando estamos acabando, llega Mateo, Pepe y Mamadou. Mateo puede estar cansado pero siempre sonríe y nos explicará sus hazañas. Es una persona magnífica. Nos cuentan que han visto la evolución de la fábrica y que Pepe le ha dado carta blanca para acabarla, con la condición de que el 15 de Septiembre esté acabada y sea la inauguración. Nos vamos por las maletas para dejar hablar a Pepe, Mateo y Nando.

Es un poco triste despedirnos de la que ha sido nuestra casa durante 10 días, sin duda, un lujo en un país como Senegal.

Cuando volvemos, ¡Nando está feliz! El día 20 de Agosto podrá volver unos días a España y ver a su hijo, al que adora. Mateo tendrá que esperar algo más, aunque en breve llegará su amigo Eduardo, lo que le dará mucha vida.

Nos hacemos una última foto de grupo y Nando y yo nos damos un sentido abrazo que nos emocionará. Han sido nuestra familia, nos hemos escuchado, nos han tratado como reyes, les hemos roto la monotonía y ofrecido nuestra comprensión... ha sido una simbiosis perfecta, así que es lógica la emoción.

Nando no puede seguir, y Mateo nos acompaña al coche para despedirse. Él ha sido nuestro padre y amigo. Mateo sería capaz de construir un imperio en una isla desierta... sin conocer el idioma... además, acabaría siendo el emperador y todo el mundo lo querría. No los quiero perder. Son personas excepcionales. También se le escapan unas lágrimas pero se despide rápidamente.

Cogemos el coche y realizaremos el viaje al aeropuerto Senghor con Mamadou. Nuestro amigo está cansado y triste porque nos vamos. Nos repite que nos llevará a Casamance y Saint Louis la próxima vez que nos veamos, y le decimos que le haremos de guía a él y a Eva cuando vuelvan a España.

Al llegar al aeropuerto, nos despedimos de nuestro protector, nuestro guía, nuestro amigo. Con quien hemos conversado sobre Senegal, sobre el Islam, hemos reído a carcajadas (hasta llegar al punto de no poderme dormir de la risa). Un privilegiado dentro de Senegal al que deseo que le vayan muy bien las cosas.

EPÍLOGO

Senegal tiene un sinfín de puntos fuertes que le deberían permitir desarrollarse:

Es un país rico en su subsuelo. El baobab y otros vegetales han transformado durante años la arena del desierto en tierra, gozando de una fertilidad que le permite tener una agricultura excelente. Además, dispone de agua, un bien escaso en África.

A nivel político vive en democracia desde su independencia. Apenas ha tenido conflictos armados salvo el pequeño golpe de Estado ahogado inmediatamente y la cuestión de Casamance, pero no es un país belicoso... al contrario.

Se vanaglorian de ser un país laico, lo que de ser cierto le daría todos los ingredientes para evolucionar como país. Sin embargo, la realidad es distinta como hemos comprobado, ya que prácticamente toda la población celebraba el Ramadán.

Cabe decir que su desorganización es extrema. La gente no mantiene horarios, sino que duerme cuando le place, trabaja cuando lo necesita, sabiendo que nunca les va a faltar el plato de arroz en la mesa. Aún así, la sonrisa y la hospitalidad está garantizada.

Saly, 14 de Agosto de 2010

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