Relatos de viajes

Lo mejor de Sicilia en sólo tres días

Por LAURA CRUSELLAS, autora de Italia a fondo


Nunca me había llamado especialmente la atención Sicilia, y sinceramente elegí pasar unos días en esta isla de Italia porque encontré unos vuelos ‘bien de precio’; pero tras pasar 3 días allí quedé totalmente enamorada… Aunque hubiera necesitado más días para recorrer otros rincones de Sicilia que me quedé con las ganas, creo que hice un turismo variado donde vimos importantes monumentos, disfrutamos de la naturaleza y comprobé que hay playas paradisiacas en pleno Mediterráneo.

Llegada a la isla

Uno de los destinos que ofrecen alguna de las compañías de bajo coste es Trapani, por lo que sin tener ni idea de qué me iba a encontrar allí, reservé los vuelos hasta esta población siciliana. Está situada en la costa oeste de la isla y hay un autobús que te deja desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad en pocos minutos. Nos alojamos en una de las zonas más céntricas, junto al Parque Villa Margarita, desde el cual podíamos ir andando a cualquier rincón de la población.Erice (Sicilia) Tras dejar las maletas, empezamos a recorrer la pequeña ciudad donde perdiéndonos por sus estrechas calles, degustando los mejores helados que he probado en mi vida y mirando los pintorescos escaparates de sus tiendecitas. Está repleta de restaurantes y bares que te ofrecen una exquisita cocina italiana por un precio bastante económico.
Por la tarde nos dirigimos hasta Erice, un antiguo pueblecito al que se llega desde Trapani en autobús y se sube hasta él en teleférico, ya que está emplazado sobre una colina. Además de que desde él se tienen unas vistas impresionantes de las famosas Salinas de Trapani, es un lugar lleno de encanto y donde visitar alguna de las joyas del patrimonio de la isla. Nosotros estuvimos paseando sin rumbo fijo por sus callecitas empedradas e incluso fuimos testigos de una carrera de coches antiguos por las zigzagueantes y empinadas carreteras que llevan hasta Erice. Tras disfrutar de un buen plato de pizza y pasta, ambos para compartir, volvimos a descansar ya que el día siguiente sería un día intenso.

Segundo día: visita a Palermo

Por la mañana nos dirigimos hacia la estación de autobuses donde cogimos un billete con dirección Palermo, la capital de la isla. Tardamos unas dos horas, el ticket de ida y vuelta nos costó menos de 10 euros por persona y nos dejó en pleno corazón de la ciudad. Palermo (Sicilia)Palermo es una  de las ciudades más grandes, así que sólo nos movimos por el centro que es donde están los principales puntos de interés como la Plaza de las Cuatro Esquinas, la mezquita de San Giovani o la espectacular catedral; ésta última es tan grande que tuve que capturarla con la cámara en dos fotografías para sacarla entera. Nos quedamos sin ver las famosas Catacumbas de los Capuchinos, donde descansan más de 8 mil cuerpos embalsamados, ya que a pesar de que dicen que es una de las visitas más atractivas a nosotros nos parecía un tanto macabra y preferíamos aprovechar nuestra visita exprés en otros puntos de interés.
Tras regresar a Trapani y antes de elegir el restaurante de nuestra última noche, caminamos hasta la punta más occidental de la ciudad, la Torre de Ligny. Y hasta ese momento nunca había visto un atardecer tan espectacular como el que pude ver desde ella; el cielo se tiñó de colores naranjas y rosados mientras parecía que el Sol se hundía lentamente bajo el mar. Con ese panorama, sólo se podía continuar esa maravillosa noche con una buena botella de vino. Y es que aunque no teníamos ni idea, nos enteramos de que Trapani es una de las zonas productoras de vino más importantes del país; más que la región de Piamonte y la Toscana juntas…

Último día: directos al paraíso

San Vito Lo Capo (Sicilia)Como buenos turistas ya habíamos cumplido: habíamos practicado nuestro malísimo italiano, visitado la capital de la isla y degustado la auténtica pizza… Sólo nos quedaba una cosa, disfrutar de las paradisiacas playas de Sicilia. Cogimos un autobús a San Vito Lo Capo, próxima a Trapani y la más recomendada por los visitantes a los que habíamos preguntado. Yo tenía mis dudas sobre lo que decían: “arena blanca, agua turquesa…” Pero cuando bajamos del autobús y vi que la arena parecía ‘harina’ y que no iba a necesitar gafas para bucear, me quedé con la boca abierta. Sin duda, eso era el verdadero paraíso. Miles de familias, parejas y grupos de amigos simplemente disfrutaban de lo que la naturaleza les estaba dando, y no era para menos, ¡algo tan maravilloso y gratuito no se encuentra todos los días! Con este buen sabor de boca tuvimos que regresar a Trapani para desde allí coger nuestro vuelo de regreso; pero sin duda, con tristeza por no poder disfrutar más días de esta encantadora isla.

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