Relatos de viajes

Fin de semana en Londres (relato de viaje)

Por LAURA CRUSELLAS, autora de apartamentoslondres.org


Desde que empezaron a generalizarse los vuelos de bajo coste sólo tenía un destino en mente en mi cabeza: Londres. Había visitado otras ciudades más alejadas como Nueva York, San Francisco, Viena, Praga; pero una ciudad tan turística y casi imprescindible en el "cuaderno de bitácora" de todo viajero todavía no la conocía. Aunque no resultó fácil encontrar un billete económico y conseguir un horario atractivo para viajar, compré un vuelo para Londres saliendo el viernes al medio día y regresando el domingo a última hora. Algo más de 48 horas era lo que tenía para conocer la capital británica, así que a continuación os cuento cómo fue mi intenso fin de semana en Londres.

Viernes. Llegada y primera toma de contacto

Londres: Big BenCuando estuve buscando alojamiento desde España opté por mirar apartamentos ya que como bien sabemos Londres es una ciudad cara para muchas cosas, entre ellas la comida y bebida, así que prefería ahorrar al máximo si podía cocinar yo misma durante esos dos días. Las dos grandes zonas entre las que dudé fueron la de The City y la de Mayfair. Este último es un barrio situado en la zona occidental de Londres, junto a los parques de Hyde Park y Green Park, muy próximo a Piccadilly Circus y relativamente cerca de otros puntos de interés como el Big Ben, el Museo Británico y el Palacio de Buckingham. Por otro lado, en la zona de The City o de Southwark (que está frente a éste cruzando el Támesis) están otros atractivos concentrados como el el Tower Bridge, la Torre de Londres, el Ayuntamiento o el rascacielos The Shard. Finalmente, el barrio de Mayfair ganó y me instalé por allí.
Al dejar el equipaje, me dirigí sin dudarlo hasta el museo que tanto esperaba conocer: el Museo Británico. Estaba relativamente cercano a mi alojamiento, la entrada es gratuita y los viernes muchas de sus galerías están abiertas hasta las 20,30 horas. Una opción perfecta si llegamos algo tarde a la ciudad y encontramos los principales monumentos y resto de museos cerrados. Al salir, recorrí los barrios cercanos de Convent Garden, Chinatown y Soho; parando por supuesto a tomar algo rápido para cenar y disfrutando de la cosmopolita Londres. Sin embargo, el viernes no dio mucho más de sí ya que los principales atractivos turísticos me los reservaba para el sábado y domingo; así que temprano fui a descansar para coger fuerzas para el resto de días.

Sábado. Día intensivo por la ciudad

Comencé con un relajante paseo por Hyde Park, con café en mano, donde desconecté totalmente de que estaba en una de las ciudades más turísticas del mundo y me dejé llevar por la naturaleza y tranquilidad que se respiraba en el parque. Fui bajando hacia el sur hasta llegar al parque cercano Green Park y paseando por él llegué hasta el Palacio de Buckingham. ¿Cómo encontrarlo? Simplemente donde haya una gran masa de turistas, allí están las puertas del edificio. Y es que alrededor de las 11 tuvo lugar el famoso Cambio de la Guardia Real donde pudimos ver (desde algo lejos) los coordinados movimientos de los soldados que hacían un verdadero espectáculo al ritmo de música militar. Quizá por el gran número de turistas o porque para mi gusto duró demasiado, no era lo que esperaba o como me lo imaginaba, pero no tiene ningún tipo de coste así que era una parada obligatoria.
London EyeAl acabar, me dirigí al tercer parque que iba a conocer sólo por la mañana, St James's Park; en este caso desde él tenía acceso hasta la siguiente parada de mi jornada: la Abadía de Westminster. Los sábados cierran alrededor de las 14 horas y se suele tardar en recorrerla unas dos horas, así que por falta de tiempo me quedé con ganas de visitarla por dentro. A muy pocos metros llegué hasta el Palacio de Westminster, donde para apreciar al completo su belleza recomiendo cruzar al otro lado del río. Por supuesto desde el Puente de Westminster tocó hacer la tradicional fotografía del Palacio con el famoso Big Ben al lado; una estampa que todo turista debe llevarse de Londres.
Como ya era la hora de comer, almorcé lo que me había preparado en mi apartamento y disfruté de las bonitas vistas del Támesis hasta que llegué a la noria más grande de Europa: el London Eye. Como tenía mi entrada comprada con antelación no tuve que esperar las largas filas que se formaban a los pies de la gigantes construcción y durante una media hora tuve unas impresionantes vistas de la ciudad; una visita totalmente recomendable y el precio no llega a las 20 libras por persona. Como todavía eran las 15,30 cuando bajé de la noria, me cogí el metro para dirigirme en este caso hacia el sur de Hyde Park donde se encontraban mis dos siguientes paradas: el Museo de la Ciencia y el Museo de Historia Natural. Ambos son gratuitos y los dos cierran sus puertas a las 18 horas, por lo que tuve que hacer una visita express para hacerme una idea de lo impresionante que son estos dos famosos museos. Aunque me quedé con ganas de más, mejor algo que nada…
A tan sólo 15 minutos andando desde los museos me dirigí a un clásico de las compras en Londres: las galerías Harrods. Como eran las 18 horas y cerraban a las 20 horas, todavía me quedaban un par de largas horas para mirar tiendas, escaparates y miles de artículos que no podía permitirme ni comprar ni meter en mi maleta de cabina. Al salir, me dirigí hasta Piccadilly Circus caminando y tardé una media hora en llegar hasta esta conocida zona de Londres donde las luces, el olor a comida, el bullicio de gente y el tráfico me recordó a Times Square de Nueva York. Aproveché para "picar" algo para cenar y volví a mi apartamento para descansar ya que al día siguiente tenía que aprovechar al máximo el domingo.

Domingo. Últimas horas en Londres

Torre de LondresEl domingo madrugué para aprovechar las últimas horas en la ciudad, así que cogí un metro y empecé esta jornada en la Torre de Londres. Los domingos abre a las 10 horas y el precio de entrada cuesta alrededor de 21 libras, así que estuve nada más que abrieron las puertas ya que era la visita que más tiempo me iba a llevar. Al salir, recorrido indispensable por el Tower Bridge haciéndome numerosas fotos con este gran puente levadizo hasta que crucé al otro lado del Támesis. Justo a la derecha está el Ayuntamiento, un curioso edificio moderno al cual se puede entrar gratis pero que tampoco quita demasiado tiempo conocerlo. Continuando por la orilla, vi el famoso HMS Belfast, un museo en el interior de un barco flotando en el río al cual no pude entrar por falta de tiempo…
Pasé por delante del altísimo rascacielos The Shard y crucé por el puente que hay a continuación, el London Bridge y volví a la margen izquierda del río. Aquí conocí The Monument, una gran columna que conmemora como la ciudad sobrevivió al Gran Incendio de Londres y me fui dirigiendo hacia el oeste hasta llegar a la Catedral de Sant Paul. Como quedaba poco tiempo para que saliera mi vuelo y tenía que llegar al aeropuerto con antelación, volví a mi apartamento a por el equipaje y la última parada de mi viaje fue a la estación de metro King Cross. Y la última fotografía de mi visita a Londres fue un tanto "freak" ya que no pude evitar pasar el por el ficticio andén 9 ¾ donde han recreado la famosa escena de la película Harry Potter en esta parada de metro. Y de esta forma divertida, pude decir adiós a mis intensas 48 horas en Londres.

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Relato de un viaje a Londres realizado en abril de 2014.

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